Cuando se comienza el examen clínico de un paciente, se realizan una serie de preguntas – en lo que se conoce como anamnesis – que ayudan a encaminarnos hacia un diagnóstico, al incorporar datos de enfermedades pasadas, planes de vacunación, el modo y el momento de aparición del cuadro motivo de consulta, y todo aquello que pueda aportar el propietario.
Uno de los puntos que se investiga es si los padres o abuelos del paciente padecen o han padecido patologías que puedan “heredarse”. En la mayoría de los casos lo que realmente se hereda es la predisposición a contraer determinada patología, la que aparece si se dan circunstancias determinadas. Así, si se tiene predisposición a enfermedades oncológicas, flaco favor se le hace al organismo si el animal convive - como fumador pasivo – con un propietario adicto, o se expone a factores carcinogénicos. Similar razonamiento se aplica para enfermedades cardiocirculatorias, digestivas, dermatológicas etc.
Importa también el tamaño del paciente, y es previsible encontrar enfermedades que afectan a huesos y articulaciones en animales de talla grande, pero también están las que afectan a los más diminutos exponentes de la especie canina.
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Es también válido considerar que los animales tienen distintos tipos de personalidades típicas de cada raza y de cada individuo, y estas estructuraciones hacen que existan pacientes donde prioritaria y minuciosamente se examine –más allá de un examen clínico completo – tal o cual órgano o sistema. Esto está dado porque algunos “somatizan “ a través de la piel, o del hígado, de los intestinos o de “los nervios”, tal como el común de la gente asevera.
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Sin desear poner motes a cada raza – y de paso no ganarnos enemigos -, los Médicos sabemos que hay razas neuróticas o histéricas, como las hay más tranquilas, debiendo dueños y profesionales realizar un verdadero curso de aprendizaje y de convivencia con cada raza, y puntualmente con cada individuo.
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Habitualmente focalizamos la revisación orientados por los datos que aporta el propietario y por observar que el paciente pertenece a una raza determinada, donde los estudios epidemiológicos han demostrado que existen enfermedades que se presentan con mayor asiduidad en algunas razas de perros, lo que también es válido para los gatos.
Finalmente y para quienes hayan incursionado en la Homeopatía, sabrán que existen tipologías que responden a un medicamento único, y como tal se califica a los pacientes por el medicamento al que responden. El común denominador de un determinado grupo será por ejemplo la tendencia al sedentarismo, el gusto por comer, actitudes fóbicas, y otros tantos síntomas que revertirán una vez que sean abordados con “su” medicamento.
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