Campo, cacerolazos y TV: ¿Qué ocurrirá el día después?



  • En estos días  conflictivos, la televisión mostró cambios positivos. ¿Será capaz de convertirlos en rutina cuando quede resuelto el polémico tema de las retenciones a la soja?

 


El conflicto del campo y el regreso de los cacerolazos están marcando cambios saludables en la televisión. Cito algunos:


 


La economía y la política regresaron a la pantalla. Venimos de un verano donde, en materia informativa, el protagonismo se lo llevaron las noticias policiales y de información general. Salvo por la cuestión del intendente de Pinamar, Roberto Porretti, la TV no le dio demasiada importancia a la marcha de la economía y la política. Las  noticias se centraron en el caso Rosana, la sensación térmica, el caso Gaby Álvarez, el tornado, el incendio del cotillón, la tormenta, el trágico choque de un micro y un tren en Dolores, los turistas en las playas, los muertos en las rutas durante la Semana Santa, el anciano que perdió el control de su auto y sembró muerte y lesiones en el barrio de Flores, el eclipse de luna, el asesinato del joven hincha de Vélez, Emanuel Álvarez. Es evidente que todas esas noticias debían estar en la TV. El problema estuvo en las proporciones, en la decisión de haberlas convertido en temas excluyentes durante largos días.


 


Los funcionarios volvieron a hablar frente a las cámaras. Durante la presidencia de Néstor Kirchner y en el comienzo de la gestión de la actual mandataria, Cristina Kirchner, los responsables de ejercer la función pública concedieron escasas entrevistas televisivas. En estos días, en cambio, se mostraron más proclives a los reportajes. Los distintos canales contaron asiduamente con las opiniones del vicepresidente de la Nación Julio Cobos, el jefe de gabinete Alberto Fernández, el ministro de Justicia y Seguridad Aníbal Fernández, el ministro de Economía Martín Lousteau, el ministro del Interior Florencio Randazzo y la presidente del Banco Nación Mercedes Marcó del Pont, entre otros. A mi modo de ver, es positivo que en un sistema democrático, podamos ver y escuchar en el medio más masivo a quienes llevan el timón de nuestra suerte colectiva.  


 


El interior del país y los argentinos que lo habitan concitaron la atención de los noticieros. Convengamos que esa sana práctica no es moneda corriente. En general, y salvo contadas excepciones, la TV suele concentrar la atención de sus móviles en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Rara vez envían a sus periodistas a otros puntos del país, para transmitir desde allí en vivo y en directo. Y cuando lo hacen, privilegian las grandes urbes. Las zonas rurales y sus habitantes casi no tienen voz ni imagen en la tele. Pues bien, a raíz del conflicto de los productores agropecuarios, hemos tenido la ocasión verlos y escucharlos.


 


Antes o después (por el bien de todos, quiera Dios que sea antes) el conflicto del campo habrá de resolverse. Me pregunto qué pasará con la televisión en materia informativa el día después. ¿Habrá marcado este largo y difícil enfrentamiento un punto de inflexión? ¿Quedarán instaladas la economía y la política como temas centrales en la agenda de los noticieros? ¿O la tele dará por saldados los problemas económicos de la Argentina una vez resuelto el de las retenciones a la soja y volverá a alimentarnos con policiales y variedades como platos principales? Cuando termine el paro del campo y dejen de sonar las cacerolas, ¿Nos seguirá informando la televisión sobre las alternativas del ejercicio del poder en el país? ¿Olvidará la tele al interior del país cuando las rutas ya no estén cortadas? Me pregunto también qué sucederá con los gobernantes: ¿seguirán dando entrevistas televisivas cuando la tensión de estos días pase a ser un doloroso recuerdo?


 


Es difícil saberlo. En mi doble condición de televidente y ciudadana, deseo que la TV y los funcionarios no abandonen las tres iniciativas que encararon en estos días difíciles. ¿Y vos, qué pensás?

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