Carniceros del fútbol argentino

*Son los grandes abonados a la tarjeta roja. Han hecho un verdadero culto de la violencia. Sus patadas, manotazos, codazos, y hasta trompadas, son característicos en ellos. En la actualidad, muchos los siguen imitando.
*minutouno.com te presenta a los jugadores de fútbol sedientos de tobillos…

Luchadores de catch, no. Boxeadores de kick boxing, tampoco. Las tortugas nijas, menos... Son jugadores de fútbol profesional que militan en el "club de los rústicos". 

Los hay en todos los equipos y adoptan diferentes apodos. Algunos se les sale la cadena muy de vez en cuando, dejando de lado la belleza del buen juego que poseen.

Otros, ya son socios vitalicios de estas características agresivas, aunque su pasión sea netamente el fútbol, pero a veces, estos futbolistas se llevan la pelota conjuntamente con una pierna…

minutouno.com hace un breve repaso de los hechos más violentos de los futbolistas argentinos…



Los casos más destacados de los carniceros del fútbol argentino... aquí... los titanes...

Pedro Monzón, desde sus comienzos ya cargaba con la cruz de un apellido asociado a la violencia. Así se convirtió en el primer jugador de la historia en ser expulsado en una final de un Mundial en Italia 90. A sólo quince minutos de haber ingresado como reemplazo, le mostraron la roja. A los que recuerdan la patada, todavía les retumba en sus oídos el terrible ruido a roto de la rodilla del delantero alemán Jürgen Klinsmann.



Como no recordar “Giunta, Giunta, Giunta, Huevo, Huevo, Huevo”, en boca de los miles de hinchas de Boca. Blas Armando Giunta, el gran ícono de la violencia. Este guerrero carnívoro, demostró impunemente su insaciable apetito devorando tobillos contrarios. Algunas de sus inolvidables patadas, deberían formar parte de la galería de atentados terroristas que ha sufrido la humanidad durante el último siglo. Los fabricantes de Rati-Salil… chochos.

Uno de los más recientes lo protagonizaron Roberto Abbondanzieri y Marcelo Gallardo cuando se tironearon de los pelos durante ocho minutos en un superclásico, mientras que Lux, Ameli, Garcé y Schiavi intentaron separarlos. Fue el arañazo del año.

Oscar Ruggeri, un verdadero peso pesado del gremio de los violentos. En un partido San Lorenzo-Velez, él fue desde atrás con su instinto asesino a comerle los tobillos a José Luis Chilavert. “Sí, lo confieso: en esa jugada fui a partirlo” comentaría más tarde  Ruggeri en Fútbol de Primera. Algunos creen que si acertaba esa patada, el cabezón todavía estaría preso en la cárcel de Devoto.


 


Está claro que son muchos más los nombres que nutrieron y nutrirán el abultado “Club de los rústicos”… Atención: la inscripción sigue abierta, pero ojo, a esperarlos con canilleras.

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