¿Cómo afrontan los cambios los bebés y niños pequeños?

*Mudanzas, viajes, nacimientos, pérdidas, separaciones...
*Por la Lic Alejandra Libenson.

¿Qué significa un cambio para un niño pequeño?



¿Cuáles son los diferentes cambios o crisis que puede atravesar un niño durante su infancia?
Algunos de ellos pueden ser el ingreso al jardín de infantes, o  un cambio de colegio, cambio de vecindario, separación de sus padres, la llegada de un hermano, alguna pérdida significativa…



¿Cómo se los puede ayudar  a vivirlos de la mejor manera?
Es un mito que circula popularmente, que siempre frente a un cambio va a  haber sufrimiento y ansiedad.
Acompañándolos,  estos  pueden ser  vividos de otra manera.
Lo que sucede es que a veces estos cambios se presentan de manera inesperada y es muy difícil para un niño comprender lo repentino, lo inmediato, la sorpresa  si no se lo ayuda. Ya desde su nacimiento es importante apuntar  a construir una personalidad segura y fuerte pero no rígida, plástica pero no débil.  Esto significa darles herramientas para que en caso de tener que vivir alguno de esta manera, puedan salir fortalecidos de la experiencia sin paralizarse ni actuar impulsivamente.


Algunas de estas herramientas son, la valoración de la palabra como un medio de comunicación entre padres e hijos desde bebés, y no sólo hablarles, informarles, enseñarles, ordenarles, explicarles a ellos.


Esto implica generar también un espacio para que ellos puedan preguntar, opinar, manifestarse, mostrarse diferentes y desarrollar en esta práctica, su personalidad.


No significa que sean pares y que puedan tomar algunas decisiones que “son sólo de adultos” como por ejemplo “cuándo encargar el hermanito” , manejar temas vinculados a aspectos económicos de la familia o la relación entre sus padres, pero sí que se sientan parte, protagonistas e incluidos dentro de la familia. Que también puedan elegir y  puedan acordar a su manera y según su edad.


Ya sea desde las cosas más sencillas como poder elegir qué comer y que no, o que ropa ponerse para ir a un cumple, hasta que puedan hacerse responsables de todos sus actos cuando vayan creciendo; (manejo de las monedas para el quiosco o administrar su mensualidad)


Algunos cambios significativos de crecimiento que pueden ser vividos tanto como pérdidas o como logros personales son por ejemplo: el momento de dejar la mamadera, el chupete, la cuna con barrotes, los pañales, ingresar al jardín de infantes por primera vez, recibir a un nuevo hermanito, aceptar que la mamá aparte de ser mamá tiene otros intereses que vuelven a aparecer luego de sus primeros meses o años de haber nacido…. Y así muchos motivos más que Uds. si quieren pueden compartir y contarme su experiencia.


Un cambio implica siempre un desequilibrio pero temporario hasta que uno se va acomodando a la nueva situación. El tema es tolerar este tiempo intermedio en el cual el panorama se torna incierto para todos.


En un cambio siempre hay una renuncia voluntaria o no a un estado anterior, y la pérdida de algo “que se conocía”. Si se suman varias pérdidas simultáneamente, los niños pueden desestabilizarse por eso no es recomendable  muchos cambios juntos.
Los efectos de los cambios  a veces no se expresan claramente y con palabras. A veces se ven a través de alguna conducta no deseable (berrinches, apatía, trastornos del sueño, comerse las uñas, no querer ir al colegio) o alguna enfermedad (anginas, bronco espasmos, fiebre, dolores de cabeza recurrentes...).



Para que un cambio no sea vivido como una experiencia que provoque vacío o desintegración, es necesario garantizar que algo bueno llega, que algo se gana, que se supone que será algo mejor y saludable para todos, aunque aun no puedan darse cuenta. Pero si confía en sus padres y disfrutó a pleno de aquello que va a cambiar,  sentirá a pesar del esfuerzo y la resistencia natural, que puede darle la bienvenida a nuevas experiencias y puede decirle “chau” a lo vivido cuando era más pequeño.


En mi libro “Criando hijos, creando personas” he descripto una propuesta de secuencia de despedidas ideales para el bebé en sus primeros 3-4 años de vida que serían:


Despedida de la teta, del chupete, de la mamadera, de la cuna con barrotes, del pañal.
Para darle la bienvenida, a la alimentación sólida, al lenguaje fluido a la autonomía en la marcha, y al dominio del propio cuerpo.
La presencia y actitud del padre o quien ocupe esa función y de las instituciones educativas son fundamentales para acompañar estos cambios y si es necesario dar el “empujoncito final” cuando a la mamá “le cuesta un poco más”.


¿Y a Uds. adultos, qué sentimientos le provocan los cambios?


Hasta la próxima.


Lic. Alejandra Libenson
Psicopedagoga, Psicóloga
Autora del libro Criando hijos, Creando Personas
Especialista en crianza, vínculos familiares pareja y fertilidad.
www.alejandralibenson.com.ar

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