¿Cómo prevenir accidentes domésticos?
* Los niños, los ancianos y las mujeres son los más propensos a padecer un accidente doméstico.
* Las intoxicaciones, las quemaduras y las electrocuciones son algunos de los incidentes más frecuentes.
Un mínimo descuido puede provocar un accidente doméstico. En esos casos, existen lesiones que pueden ser apaciguadas en el mismo momento antes de recurrir al médico.
Los especialistas recomiendan una serie de pasos a seguir para cada tipo de accidente doméstico. A continuación, algunos de los ejemplos más frecuentes.
Quemaduras en la cocina:
- Nunca se deberán aplicar sobre la quemadura pomadas, aceites, algodón o pasta dentífrica, tal como predican algunos remedios caseros.
- Por el contrario, la medida más adecuada en casos de quemaduras con agua, aceite o por contacto con algún cuerpo muy caliente es siempre la aplicación de abundante agua fría.
Electrocución:
- Lo mejor para eludir estas consecuencias es sin duda la prevención. Hay que evitar situaciones de riesgo como caminar descalzo o sobre suelos mojados, no tener aparatos eléctricos en los baños y mantener alejados de los niños las tijeras, alambres o atornilladores que les permitieran acceder a los enchufes.
- En caso de presenciar el accidente, la medida más inmediata es eliminar la fuente de la electrocución pero con cuidado para que la corriente no pase también al cuerpo del supuesto salvador. Es necesario utilizar siempre un aislante para retirar al accidentado de la fuente eléctrica.
Atragantamientos:
- El clásico golpe en la espalda puede ayudar al atragantado, aunque sólo en los casos más leves y siempre con cuidado de no provocar daño.
- Sin embargo, la acción más indicada en estas ocasiones es aplicar la conocida "maniobra de Heimlich", un golpe seco con las manos justo debajo del esternón mientras se rodea al sujeto con los brazos desde atrás. Este movimiento levanta el diafragma e impulsa el aire de los pulmones hacia afuera, empujando y expulsando el cuerpo extraño.
Sangrado de nariz:
- Echar la cabeza para atrás es un error muy extendido y peligroso ya que si el sangrado es abundante puede provocar problemas respiratorios.
- En lugar de echar la cabeza para atrás lo que debemos hacer para conseguir frenar la hemorragia es precisamente todo lo contrario, inclinar la cabeza hacia adelante y taponar cuanto antes la nariz.
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