*Jóvenes descreídos disfrutan de la música occidental, pero se quejan de la falta de libertad.
ChinoEFE
Los recitales repletos de jóvenes descreídos forman parte de los primeros signos de la conversión de China al capitalismo. El Midi Modern Music Festival multiplicó exponencialmente su cantidad de espectadores desde su creación en el 2000, y durante su última edición participaron alrededor de 72 mil adolescentes.
Una de las particularidades de los festivales en China es el tipo de público que asiste. Los jóvenes nihilistas chinos sólo buscan pasarla bien y se quejan ante cualquier traba que se los impida. "Nos falta libertad, no nos dejan bailar como queremos. Y la entrada es muy cara, 50 yuanes por día (6,5 dólares)...", se quejó Feng Shuai, un punk de 24 años con una impresionante cresta y gafas de sol que dice que se dedica a comerciar con mascotas.
Estos adolescentes son, en general, hijos únicos a los que les cuesta relacionarse con sus padres por la gran brecha generacional que provoca la conversión al capitalismo. Pese a que hubo muchos cambios en China, la censura permanece inalterada y es algo a lo que las bandas de los festivales deben ajustarse. “Nos pidieron que no maldijéramos en nuestras letras", declaró un integrante del grupo británico Mishkin, "pero es el mejor público que hemos tenido en nuestra vida".
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Durante la reciente edición del festival Midi (del 1 al 4 de mayo), las autoridades chinas permitieron la venta de cerveza, pero se ocuparon de que hubiera ochocientos policías controlando a los acampados.
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