¿CÓMO USAN LOS ARGENTINOS EL CONTROL REMOTO?
*Tras la reciente muerte de su inventor, Robert Adler, el control remoto sigue siendo un motivo de discordia en los hogares argentinos. Según una encuesta de TNS Gallup, los varones lo manejan más que las mujeres. ¿Y por casa, cómo andamos?
Control02
El 47% respondió que goza de ese privilegio “muchas o bastantes veces” y el 50% dijo estar en esa situación “pocas o ninguna vez”. El 58% de las personas que manejan el control remoto mucho o bastante son hombres y el 39%, mujeres.
¿Qué cosas le molestan cuando no tiene el manejo del control remoto de la TV?
“Que el que tiene el control remoto haga demasiado zapping”, respondió el 37% de los encuestados. “Que el que tiene el control remoto decida la programación que se ve sin consultar a nadie más” fue el motivo de queja del 24%. Sólo el 5% de los argentinos se manifestó molesto por el hecho de que “el que tiene el control remoto haga poco zappig”, es decir, que no cambie de canal lo suficiente.
A juzgar por los resultados de la encuesta y por la experiencia cotidiana, el control remoto es cosa seria. Él es quien nos permite tirarnos en la cama o en un sillón y sentirnos dueños del mundo sin mover más que un dedo. Él nos hizo adictos al zapping, es decir, al hábito de ver sin mirar, al consumo de imágenes con lógica de rayuela, al vértigo del instante. El control remoto nos despertó fantasías de omnipotencia: yo muevo un dedo y el mismísimo George Bush se llama a silencio en la CNN; yo vuelvo a mover el mismo dedo y le deshago a Federico Fellini el montaje de “La Strada” porque entro a la película en la escena que se me antoja, la abandono en el diálogo que se me ocurre y regreso a ella cuando mejor me place; yo presiono un botón y quedo a salvo de la tanda publicitaria, con su despliegue de seducción para conquistar consumidores, o de las promesas vanas del funcionario de turno. Yo y mi control remoto: una dupla que hace temblar a los programadores, desvela a los anunciantes, obsesiona a los productores, intriga a los sociólogos y preocupa a los candidatos en campaña electoral.
¡Poderoso, el chiquitín!
Tanto es su poder que, según se supo en abril del año último, la empresa Philips está desarrollando un dispositivo antizapping. La noticia provocó revuelo entre los televidentes de todas partes del mundo. La inquietud surgió porque una solicitud de patente en los Estados Unidos dice que investigadores de Philips crearon una tecnología que permite congelar un canal durante la tanda, de modo que no se pueda pasar a otro. Dicha tecnología se aplicaría a programas individuales y los artefactos se instalarían en los televisores o en cajas a conectar. Como era de esperar, los televidentes se molestaron ante la perspectiva de quedar convertidos en rehenes de los avisos publicitarios.
Philips admitió que esta tecnología podría no ser “del agrado de los consumidores”; y en la solicitud de patente, propuso que “se permita a quienes no la desean que no la instalen en su televisor a cambio de pagar una tarifa”. Pero los ánimos siguieron alterados y la empresa tuvo que emitir un comunicado para explicar que “la misma tecnología permite exactamente lo contrario: mirar televisión sin publicidad”. “La compañía jamás tuvo la intención de obligar a los espectadores a mirar publicidad contra su voluntad _agregó_. Hemos desarrollado un sistema que permite al espectador elegir, al comienzo de una película, mirarla con o sin publicidad", dijo la compañía. Corresponde al espectador tomar esta decisión y al emisor ofrecer los distintos servicios".
Habrá que ver cómo se instrumenta el uso del dispositivo antizapping el día que entre en el mercado. Por el momento, aprovechemos a ejercer con total libertad nuestro poder de televidentes, control remoto en mano.
Dejá tu comentario