Conductas raras
*El médico veterinario Leonardo J. Sepiurka habla sobre los trastornos en el comportamiento de las mascotas.
La perpetuación de las especies es mantenida por la supervivencia de los más aptos, y de las crías que surgen de su cruza. Desde el mismo momento en que los animales nacen y determinado por su impronta genética, comienzan a demostrar aptitudes de socialización y pautas de conducta.
El primer contacto con su madre y con el conjunto social en que ella se mueve, hace que interactúen y se conecten a través de sus sentidos con otros pares, con quienes perfeccionarán sus conocimientos innatos y aprenderán de las experiencias recogidas de sus mayores. Esto les permitirá alimentarse, y defenderse de las distintas agresiones del medio y de otros predadores que puedan encontrarse por encima de ellos en la pirámide ecológica.
Sin códigos ni leyes escritas saben respetar los límites, y cuando se extralimitan, sus padres y luego sus congéneres les impondrán el punto hasta donde pueden llegar respetando el liderazgo del o de los dominantes. Se podría decir que esto impediría conductas que en los humanos son neuróticas, pero la realidad es que a veces deben pagar el costo del sometimiento o en el otro extremo el del estrés que significa ser líder.
Cuando hablamos de perros y gatos que son sacados de su grupo natal, y más aún a temprana edad, nos enfrentamos al problema de que al animal le ha faltado la etapa inicial de socialización y de juegos y toma como animal más cercano al propietario ha quien a aceptado como amo. Se establecen así vínculos a veces atípicos que se perpetúan y hasta agravan con el tiempo en aquellas situaciones donde los animales pierden su marco de referencia natural y son “humanizados” en extremo.
Usualmente es en la camilla de examen y en el marco de la primera consulta donde el Veterinario puede detectar como se perfila cada cachorro, pudiendo en casos predecir hasta como será su carácter. Por ello y así como cuando se pretende comprar un automóvil se recurre al auxilio de un mecánico, es más que aconsejable que un profesional acompañe al interesado, a elegir el cachorro dentro de una camada que más se adaptará al futuro propietario.
En otro terreno, si pensamos que perros Siberianos que genéticamente están programados para resistir 40 grados bajo cero y tirar con fuerza de cargados trineos son recluidos en pequeños apartamentos y condenados a aguantar 40 grados pero por sobre el cero, fácil es deducir que estos pobres animales no tendrán otro modo de expresar su disconformidad sino es destrozando cuanto objeto tengan a mano. Debe considerarse que esto también se aplica a otros animales que son extrapolados de otras latitudes o climas a estas que le resultan adversas, aunque con disímil grado de reaccione. Similar actitud toman algunos perros y gatos que son dejados solos durante el día y se vengan rompiendo objetos queridos, o mordiendo patas de sillas, mesas y demás cosas.
Frecuentemente se consulta por perros que en se ponen a hacer pozos y cavar, destrozando cercos y canteros. Otra inquietante preocupación de insomnes propietarios es la exagerada vocalización a través de aullidos y maullidos que en épocas de celo sacan de quicio a dueños de perros y gatos.
Debe considerarse que muchos de estas alteraciones de conducta o comportamiento, algunas lógicas y hasta previsibles, puede resolverse en primera instancia en el Consultorio Veterinario, y de no ser así el profesional de cabecera derivará el caso a veterinarios especialistas en conducta animal, quien tratará de revertir dichos trastornos con medicación y reeducación.
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