ANTÍDOTO CONTRA EL MAL HUMOR

*Muchas veces no podemos manejar nuestro estado anímico, hoy MINUTOUNO.COM te recomienda algunas claves para superar tus ratos caracúlicos.

Dicen los que saben que todos estamos expuestos a cambios repentinos en el ánimo, Sigmund Freud plantea que el humor enfoca a la persona y sus circunstancias, para generar placer donde hay dolor, posibilitar una actitud creativa, y atenuar los problemas cotidianos de la vida.

Tener buen humor, o mal humor, sería como una cuestión climática, es decir, amanece nublado o es un día de sol para nosotros y para lo que nos rodean. Pero ésto, no vale como excusa a la hora de pensar en las interacciones humanas, no podemos andar por ahí muy tranquilos delirando a todos porque tenemos un día gris. La inteligencia emocional mide las capacidades para reconocer nuestras emociones y las de los demás, y nos da las claves para desarrollar una vida armoniosa o una de pesadillas.

Por supuesto siempre hay una causa que legitima el mal humor, un compañero de oficina cargoso, un empleado público que nos maltrata, la falta de salud, dinero o amor... La lista puede ser infinita. Algunos se descargan a los gritos, otros silencian sus mufas y mandan mensajes con el cuerpo, hay personalidades extrovertidas que hablan de sus problemas y otras que los callan. También la edad es un factor determinante, los adolescentes ciclotímicos y los adultos que se enrollan con situaciones, sin poder despegarse y generando todo un conflicto alrededor.

Pero, a pesar de los estereotipos más generales que podemos nombrar, hay mucha gente que está presa de la cara de ogro porque sí y no se puede liberar. Una vez que nos reconocemos como mal humorados, hay un montón de cosas que podemos hacer para zafar, y sentirnos más sanos con la cabeza, el cuerpo y nuestro entorno. No es fácil, pero sí posible.

Desde contar hasta diez antes de actuar furiosamente, hasta conocer nuestros propios deseos para ponerlos en práctica, hay un mundo de recetas para que estos vaivenes anímicos queden atrás. Muchos especialistas rescatan la risa como “la” ayuda terapéutica que permite superar el mal humor, su práctica cambia la forma de encarar la vida, y además, reírse de los problemas alivia las tensiones que los provocan.

Está comprobado que simplemente levantando la comisura de los labios y sonriendo, transmitimos información músculo - nerviosa que va directamente a la glándula pituitaria, una generadora permanente de endorfinas, es decir de los neurotransmisores que aumentan los momentos placenteros. Cuando nos reímos fortalecemos el sistema inmunológico, bajamos el estrés, relajamos los músculos, mejoramos el sistema cardiovascular, y reducimos el dolor.

Esta actitud contra el mal humor puede ser una práctica de todos los días. Reírte de tus lados flojos, ser agradable con los demás, y contagiar el buen humor sin ser un pesado, son algunos antídotos para cambiar el ánimo y dar vuelta la frase tristemente cierta, que alguna vez dijo Nietzsche “el animal de la tierra que más sufre fue el que inventó la risa”.

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