CÓMO VIVIR CON UN CACHORRO

*Sabemos que son adorables, pero cuesta soportarlos, sobre todo cuando recién llegan a casa.

Un cachorro en casa cambia totalmente nuestros hábitos, sobre todo porque hasta que aprenden a comportarse se dedican a romper todo, corretear como locos, y, lo que es peor, hacen sus necesidades por todos lados.

Daniel Alfredo Pazosmédico veterinario y director Escuela de Adiestramiento Canino de la Facultad Ciencias Veterinarias de la UBA, asegura que convivir con un cachorro no es una tarea imposible, y que hay muchas recetas conocidas que en realidad perjudican seriamente la convivencia y el desarrollo de nuestra mascota.

Lo primero es destetar al perrito a los 45 días de vida y no antes, vacunarlo para cumplir el plan sanitario, y socializarlo hasta los cuatro meses de edad. Durante ese lapso es necesario que conozca el entorno lo más que pueda. Este período se llama “inprinting”, es decir, el momento en que todo queda fijado en su cabeza, por eso hay que evitar que sufra situaciones traumáticas como golpes en la calle o castigos correctivos varios, hay que desterrar la creencia de que golpearlo con un diario lo persuadirá sobre cómo actuar.

Es recomendable no sacarlo hasta que tenga las tres vacunas, recién ahí que conquiste la calle, para tomar confianza en el mundo donde vivirá y aprenderá a hacer sus necesidades afuera. Además, los perros tienen códigos específicos para vivir en jaurías, por eso tienen que aprender jerarquías y saber que él es, en definitiva, “el último orejón del tarro”, para eso no debe comer simultáneamente con nosotros, su cama tiene que estar lejos de donde duerme quien ostente la figura jerárquica.

La rotura de cosas es un clásico, si los pequeños son muy destructivos la solución más fácil y económica es comprarles juguetes o huesos para que se entretengan y rompan eso. Es una cuestión mucho más sencilla de lo que parece, cuando vemos al cachorrito masticando nuestra remera preferida, hay que decirle enfáticamente “¡NO!”, sacarle lo que esté rompiendo y cambiárselo por el juguete o el hueso que compramos especialmente para él.

Si hace las cosas bien debemos recompensarlo, acariciarlo y jugar con ellos mientras hacen sus fiestas, si no, hay que enfatizar los “¡NO!” e ignorarlos por un rato así saben que hay algo que hicieron mal.

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