Picaduras en verano: consejos y soluciones

EFE
Por EFE

Las altas temperaturas excitan animales y plantas urticantes. Insectos, arañas, escorpiones y mosquitos, son los más peligrosos en superficie, mientras que las aguas vivas son las que más irritaciones provocan en las playas. La picadura de avispa es la más común en estas fechas. Lociones de amoniaco y antihistamínicos se destacan como el mejor tratamiento.


 


Una gran variedad de picaduras se convierte en la auténtica pesadilla del verano. Las altas temperaturas favorecen y excitan la actividad de insectos urticantes, es decir, cuyo contacto con la piel provoca una fuerte erupción cutánea con una violenta comezón.


 


Las avispas son una plaga durante el verano en piscinas, campo y zonas arbóreas. Su aparato bucal es masticador, con un potente aguijón que se inyecta en la piel. Es enormemente doloroso y activo, según la zona afectada, y puede derivar en graves consecuencias.


 


Estos insectos se excitan con la presencia de otros seres y olores, como colonias, perfumes, cremas o el sudor, y se ven estimulados para picar.


 


En el caso de las avispas y las abejas, el veneno inoculado es muy fuerte y provoca de inmediato una lesión sobre la piel de gran calado. El mal se agrava si en la picadura se producen en zonas de la cara o cercanas a los ojos.


 


Otros insectos de aparato bucal picador-chupador, son diversas especies de gusanos, como las orugas, que tienen pelos urticantes. Los piojos, pulgas y arañas también son muy lesivos.


 


El piojo o ladilla prolifera en las cabezas con cabellos sucios o en mal estado, teniendo sus patas unos ganchos para incrustarse entre los pelos.


 


Las arañas son muy peligrosas, ya que su mordedura es chupóptera, esto significa que inyecta veneno y daña órganos vitales.


 


Los escorpiones producen un fuerte emponzoñamiento, que puede ser leve, grave y hasta mortal.


 


El agudo dolor causado por su veneno actúa sobre las terminaciones nerviosas, irradiando hacia otras partes del cuerpo como axilas o la región inguinal, siendo en muchos casos insoportable y de extrema gravedad si la fase neurotóxica es intensa.


 


Prevención y tratamiento


 


En general, las picaduras más corrientes en esta época del año son los consabidos mosquitos, las avispas, abejas, hormigas y las orugas urticantes.


 


Es imprescindible, como medida de prevención, un botiquín con lociones de amoniaco, puro o en barra. Sustancia líquida de olor muy intenso y penetrante, elimina poco a poco la reacción nociva y alérgica de la piel después de la picadura.


 


Cuando la inyección de veneno es muy fuerte, sobre todo con las avispas, es necesario administrar antihistamínicos y corticoides, que disminuyen el dolor, la inflamación y evitan infecciones o consecuencias más graves.


 


En ocasiones, la lesión es molesta y duradera, hasta que el veneno inoculado se disuelve por completo.


 


El contacto con la naturaleza es bueno y aconsejable, pero es preciso tomar medidas frente a estas criaturas urticantes. Prevenir, sin duda, es mejor que curar.

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