¿Tu jefe es un psicópata?

EFE
Por EFE

Valores sociales como la simpatía, el encanto, la buena relación con los demás son elementos que hace de algunas personas excelentes compañeros de trabajo, cualidades que les ayudan a destacar y a ser estimados por los jefes que, por esto, les dan hasta puestos de mayor responsabilidad.


 


Sin embargo, su buena actitud, en ocasiones se puede transformar en rigor y perversión cuando alcanzan el poder.


 


La sorpresa es el primer toque de atención que nos pone en alerta. El compañero de mesa, muchas veces un amigo, se transforma en un ser desconocido en el momento en el que toca el poder, y la persona divertida y afable pasa a ser egoísta, narcisista, iracunda y manipuladora, lo que el profesor, Iñaki Piñuel, denomina “psicópatas organizativos”.


 


Piñuel es psicólogo y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares de España y autor del primer libro en español sobre el mobbing (acoso laboral), además fue director de Recursos Humanos de varias compañías del sector de alta tecnología.


 


El profesor analiza en el libro “Mi jefe es un psicópata” los roles organizativos como potentes mecanismos modificadores de la psicología de los individuos y estrategias de algunos seres humanos para escalar en el poder mediante todo tipo de manipulaciones, mentiras y chantajes.


 


“Cuando hablamos de psicópatas no nos referimos a personas delirantes, ni con una alteración de la realidad que les hace vivir en un mundo ajeno al de los demás”, comenta Piñuel.


 


El autor del libro argumenta que hay pruebas cómo personas absolutamente normales y sin patologías mentales el poder las convierte en poco tiempo en personajes terribles en su relación con los demás.


 


Estos son algunas características que tenés que tener en cuenta para darte cuenta si tendrías que temer si ascienden a tu compañero:


 




  • Las características más típicas de los psicópatas organizativos se camuflan bajo la apariencia de capacidades directivas positivas. Su ambición por el poder es enorme.


  • El sector público y las administraciones públicas son los lugares que ofrecen las características más idóneas para que se desarrollen este tipo de comportamientos. Un régimen sancionador lento y burocrático garantiza su impunidad para sus conductas.


  • Tienden a ingresar en cuerpos y empresas muy jerarquizados donde se les permite desplegar y expansionas sus tendencias agresivas y sádicas.


  • La política es la profesión por excelencia.


  • Cualquiera puede ser uno de ellos. Según el profesor Philip Cimbrado, de la Universidad de Standford, los elementos situacionales y la presión del grupo ayudan mucho. No se trata sólo de una cuestión de conducta.


  • Estas son algunas causas que favorecen a los individuos manipuladores: las empresas que generan indiferencias respecto a actuaciones perversas con el mecanismo “obediencia a la autoridad”; lograr el compromiso del individuo con un curso determinado de acción organizativa; conseguir que se creen distancias psicológicas con las víctimas o generar temor o que el individuo actúe por miedo.

La solución al problema que se vislumbra en el libro no pasa por recurrir a la moral o a la ética individual de cada directivo “sino por un rediseño organizativo inteligente”, según Piñuel. Un tipo de organización que dificulte o impida que se desencadene estos mecanismos, identificándolos tempranamente.

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