Córdoba entre los insultos de Juez y la sombra de Kirchner

*El intendente cordobés sigue confundiendo sencillez con vulgaridad y ametralla con su incontinencia verbal exacerbado por el fantasma del fraude.

*Con el lenguaje de los gestos y las palabras, el presidente dejó en claro su preferencia por el candidato de De la Sota, llamando a la normalidad a pesar de las fundadas sospechas que dejó el escrutinio.

En esta Córdoba confundida, bombardeada de consignas y aturdida de acusaciones, sólo hay una cosa que empieza a quedar en claro: ya nada puede hacerse para que la claridad disipe las sombras que oscurecieron el escrutinio.

En este escenario turbulento, la patológica incontinencia verbal de Luis Juez está aportando claridades por un lado y oscuridades por otro.

La oscuridad tiene que ver con un viejo error del intendente: confundir simpleza con vulgaridad.

Su aporte a la política es no hablar con la jerga terminológica distante, hipócrita y vacía de la política tradicional, sino con el lenguaje del hombre de barrio. Pero su falla es la recurrencia a expresiones desagradables y plagadas de vulgaridades.

Una cosa es ser sencillo y otra muy distinta es ser vulgar.

Pero Juez, alentado por el buen resultado que le dio su retórica y la recurrencia al humor cordobés, lo que lo convirtió en personaje mediático para los medios porteños que caricaturizan al interior, hizo del insulto y del lenguaje chabacano su arma más letal.

De todos modos, hay algo que está claro: la vulgaridad y el mal gusto con que suele expresarse el líder opositor es un rasgo cuestionable y negativo, pero se trata de una cuestión infinitamente menos grave que la posibilidad de que en los recientes comicios haya habido fraude o tentativa de fraude.

En cuanto al aporte positivo de la metralla verbal del intendente, es que se expresa sin cálculos ocultos ni velos de hipocresía, dejando al desnudo ciertas tinieblas de la política que siempre quedan  encubiertas por el lenguaje políticamente correcto.

En este caso, la indignación se conjugó con la franqueza dando por resultado que Juez denunciara la complicidad del gobierno nacional con el presunto fraude que favoreció a Juan Schiaretti.

El candidato perjudicado por el primer escrutinio no ha presentado, de momento, pruebas contundentes de su denuncia de fraude. Sin embargo, la manera turbia en que se desarrolló la apertura de las urnas y el conteo de los votos sólo dar lugar a dos posibilidades.

O bien se actuó con una negligencia oceánica, que se sumó a la forma errónea en que la Justicia Electoral organizó el comicio; o bien se realizó una maniobra fraudulenta que puede haber, o no, alterado el resultado.

Y esa negligencia o fraude ocurrió en el Correo Argentino, que ya no está en manos de Yabrán o de Macri sino que lo maneja Eduardo di Cola, quien al mismo tiempo es candidato kirchnerista.

En el mejor de los casos, o sea el de la negligencia, cuando Luis Juez involucró a Kirchner, criticó a su esposa Cristina y llamó a votar en blanco en la próxima elección presidencial, su aporte fue desnudar la alianza de motivaciones poco claras que tienen el presidente y el gobernador De la Sota.

El doble juego del gobierno nacional permitió que Patricia Vaca Narvaja apoyara al juecismo; mientras el secretario de Transporte Ricardo Jaime colocaba como segundo de la fórmula delasotista a Héctor Campana.

El “Pichi” Campana fue un astro deportivo que entró en la política de la mano de Juez. Pero en ese escenario nunca mostró eficiencia y, al saltar a la vereda delasotista, se convirtió en la versión cordobesa del patético Borocotó.

De este modo, al sumarse a la fórmula como candidato a vicegobernador, Campana no aportaba votos a la campaña oficialista ni sumaba fuerzas a Schiaretti. Por lo tanto, cabe preguntarse porque el delasotismo aceptó el trato, y qué significó verdaderamente la postulación de Campana.

A simple vista, el conducto que implica Vaca Narvaja desemboca en Alberto Fernández, mientras que el eje Campana-Jaime desemboca en Julio de Vido.

¿Todo se remite a una puja indirecta entre dos ministros del gabinete nacional entre los cuales hay una furiosa rivalidad?

Cómo fuere, dada la actitud tanto de Kirchner como de su esposa Cristina respecto al escándalo que se vive en Córdoba, lo que quedó a la vista es que el matrimonio presidencial apostó a favor del delasotismo, o sea en contra de Juez. Y el intendente respondió cachetazo con cachetazo, diferenciándose de los muchos cacheteados por Kirchner que bajan la cabeza en humillante silencio.

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