Sobrevivientes de Cromañon como veteranos de guerra

* Ser sobreviviente de Cromañón es una mochila pesada que cargan día a día los jóvenes que lograron escapar del horror.
* La mayoría tuvo que hacer tratamiento psicológico, otros sufren trastornos pulmonares y en casos extremos algunos llegaron al suicidio.

La tragedia de Cromañón no sólo se cobró la vida de 194 chicos llenos de proyectos y juventud, sino que también cubrió de angustia y dolor las almas de quienes lograron sobrevivir en medio del infierno. Hoy, a dos años de ese horroroso 30 de diciembre que pasó de ser una fiesta del rock and roll a una película de terror, minutouno.com mantuvo una charla íntima con los que pudieron huir de la pesadilla, sus familiares y su abogado.

Pasaron más de 700 días y las heridas de Cromañón sangran como el primer día. Todos los chicos entrevistados coinciden en que nunca lograrán borrar de su mente los gritos desesperados, la gigante nube de humo negro que inundó el boliche y los cuerpos con y sin vida tirados sobre las veredas del lugar y rebasando la capacidad de los hospitales de la zona.

Jóvenes que nunca habían hecho terapia, después de la tragedia se vieron obligados a
Se teme que los sobrevivientes de cromañón se quiten la vida como los de Malvinas.     
comenzar un tratamiento psicológico que muchos de ellos todavía continúan. Otros tantos aún sufren problemas pulmonares por el monóxido de carbono inhalado y en casos extremos algunos llegaron a quitarse la vida.

Historias de los que huyeron del horror

Nicolás (22) y Matias (25) Bruno son hermanos y como todos los jóvenes que fueron al recital, esperaban ver un show más de su banda predilecta. En el momento en que empieza el incendio y se corta la luz, el mayor se pierde entre la multitud y Nicolás logra escapar junto a su novia.

Hasta que no encontré a mi hermano no paré, tuve mucho miedo de que le pase algo”, recuerda Nicolás con lágrimas en los ojos. “Estaba a punto de desmayarme, no podía más y lo poco que se veía era por el mismo fuego. Me quedé contra una pared y seguí su línea hasta que encontré la salida”, explicó Matias.

Sebastián Santana (23) fue con un grupo de diez chicos y como estaba cerca de la puerta escapó rápido. Como todos sus amigos no estaban en el punto de encuentro que habían arreglado para reunirse luego del recital, se sacó la remera, se cubrió la cara y cuando estaba a punto de volver a entrar halló a los que faltaban. “Fue una situación desesperante, pensé que habían quedado atrapados adentro”, contó el joven.

La experiencia de Marcelo Santillán (28) fue otra. Cuando intentaba salir, a metros de la puerta se desmayó y otra hubiera sido su suerte si no hubiese sido por la ayuda de otro chico que lo rescató del lugar. “Cuando me sentí mejor y tomé conciencia de lo que había pasado, no paré de llorar en toda la noche", dijo el joven músico que escribió una canción en memoria de los fallecidos.

Una marca que nunca se borrará

Como todas las personas que sobreviven a una tragedia, los chicos que estuvieron ese 30
Cuando buscan un trabajo no pueden mencionar que fueron protagonistas de la tragedia porque si lo hacen no los toman.     

de diciembre en el local República de Cromañón recuerdan el calvario más allá de cada aniversario. “Es una mochila que voy a llevar hasta el día en que me muera”, dice Ezequiel Ratti en su libro“Cromañón, la tragedia contada por 19 sobrevivientes”. Y Nicolás Bruno coincide: "No pasa un sólo día en que no lo recuerde".

El abogado Fernando Soto que representa a más de 250 chicos que salvaron sus vidas explicó a minutouno.com que en cada aniversario se revive la situación traumática ya que a medida que pasa el tiempo, el estrés postraumático les impide recuperarse. “Muchos chicos están con tratamiento psicológico hasta el día de hoy, otros no pudieron terminar sus estudios secundarios o universitarios y hay algunos que también permanecen con problemas respiratorios”, dijo Soto.

Después de esa noche, mi hijo de 26 años duerme con la luz prendida y la puerta abierta, y es muy frecuente que tenga pesadillas”, contó Silvia Samos, la mamá de Federico Lemos que junto a su marido son uno los soportes de la asociación civil de sobrevivientes, familiares y amigos de Cromañón“Cambiar esta realidad”.

Samos explicó que la característica común a todos es que cada vez que suben una escalera, que van a un boliche, que se toman el subte o escuchan los ruidos de fuegos artificiales, los jóvenes reviven la angustia.

Igual que en Malvinas, suicidio y desocupación

Según los especialistas, en tragedias de tal magnitud el paso del tiempo no siempre ayuda al paciente sino que a veces reaviva y aumenta la angustia. Tal como sucedió con los combatientes de Malvinas (fue más el número de soldados que se quitaron la vida luego de la guerra que los que murieron en el campo de batalla) se teme que suceda lo mismo con los sobrevivientes de Cromañón.


 


Entre otros jóvenes sobrevivientes, dos chicas de Avellaneda se suicidaron a causa del estrés postraumático.        

Soto y Lemos coinciden en que el subsidio de 600 pesos por mes que le otorgó el Estado a todos los sobrevivientes de la tragedia no alcanza como ayuda. “Si el gobierno no crea un plan de contención y seguimiento los chicos van camino a futuros sobrevivientes de Malvinas. Es muy fácil dar plata y no brindar salud", manifestó indignada la integrante de "Cambiar ésta realidad".

El abogado dijo que el Estado va a tener que indemnizar y hacerse cargo de las secuelas que en definitiva produjo la corrupción. Mientras que  la mamá de Federico Lemos denuncia el suicidio de dos chicas. “Hay psicólogos que dieron el alta prematuro y esos jóvenes pagaron las consecuencias. Dos chicas de Avellaneda se quitaron la vida, una se ahorcó y la otra se pegó un tiro por culpa de Cromañón”.

El daño no sólo es psicológico o físico, sino que a la hora de buscar trabajo, los sobrevivientes deben esconder su presencia en la noche de la tragedia. “Si digo que estuve en Cromañón directamente no me toman. Es más, me despidieron de la panadería en que trabajaba porque me vieron en un programa de televisión tocando la canción que escribí en memoria de los chicos que fallecieron”, finalizó Santillán.

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