Crónica de un final anunciado

Todo finalizó como había comenzado, con un gesto de preocupación que se hizo más que evidente en las caras de todos los jugadores y sobre todo en el rostro de su técnico Hugo Tocalli.


 


Luego del partido con Uruguay, y tras conocer el resultado de Paraguay-Chile, Argentina se quedó afuera de los Juegos de Beijing 2008, su mayor objetivo, y ahora sólo le queda defender el título a partir del 30 de junio, en el Mundial de Canadá 2007.


 


La ilusión de clasificar a las dos competencias, por ser campeón olímpico y mundial de la categoría, se derrumbó una vez que el resultado ya estaba puesto. Argentina cumplió su objetivo a medias, pero todo tiene un por qué.


 


El equipo nunca encontró el rendimiento adecuado para una competencia de este calibre. Se sabe que, Argentina, junto a Brasil, es potencia en cualquier torneo sudamericano y mucho más si se trata de fútbol.


 


Sus cinco titulos en mundiales juveniles (Japón '79, Qatar 95', Malasia '96, Argentina 2001 y Holanda 2005) y la medalla de oro en Atenas 2004 hablan por si solo.


 


Incluso, la Selección llegó a su punto más alto cuando José Pekerman era el técnico de los chicos y sus grandes éxitos consecutivos e inmediatos y "docencia" por el fair play fue el legado que recibió Hugo Tocalli, ex colaborador de José, para estar al frente del conjunto albiceleste.


 


Pero Tocalli jamás encontró el equipo. Con mucho sufrimiento, Argentina clasificó por la ventana al hexagonal final luego de haber igualado frente a Ecuador (1-1) en su presentación, el segundo partido tocó fondo con una derrota ante Colombia (2-1), goleó -con mucho temor en la previa- a un frágil equipo como Venezuela (6-0), mientras que el empate frente a Uruguay (3-3) en la última fecha sirvió para pensar en Beijing y Canadá con aires renovados.


 


La segunda ronda fue la más importante, debido a las aspiraciones establecidas. Argentina levantó su nivel pero igualó en el clásico frente a Brasil (2-2), y quedó a un paso de Beijing luego del resonante triunfo ante Paraguay (1-0) en el siguiente partido.


 


La Selección había sacado de encima a "los dos pesos pesado" de encima y pintaba para más. Nuevamente, el equipo sufrió un bajón futbolístico: no pudo quebrar el cero frente a Chile ni ante Colombia, este últmo, ya eliminado de ambas competencias y quedó cuarto en la tabla. Así tuvo que esperar hasta el final del campeonato y depender de otros resultados para saber si cumplía o no con el mayor objetivo.


 


No es excusa válida que los chicos juegen un partido cada 48 horas porque los diez equipos estaban en las mismas condiciones, más allá del campo de juego y del intenso calor que hizo en Paraguay.


 


Tampoco habrá que fijarse en la previsible negativa del Atlético y Real Madrid para ceder a jugadores de la talla de Sergio Agüero Fernando Gago. O el "NO" rotundo de Vélez para entregar a su delantero estrella Mauro Zárate. Un  equipo se forma con once jugadores, y no con tres estrellas.


 


La cuestión es que Argentina tiene material futbolístico de sobra, pero la mayoría de los chicos utilizados para este torneo tienen poco rodaje en Primera División, síntoma característico de su temprana edad para adquirir la experiencia necesaria y estar a la altura de las circunstancias.


 


Además, Tocalli intentó sin suerte disputar cada encuentro con un equipo diferente. Buscó alternativas hasta el final pero no pudo levantar el nivel del equipo.


 


No apareció un conductor real de juego, tampoco estuvieron los goleadores de raza que había en tiempos pasados, el mediocampo sufrió altibajos por lesiones y expulsiones, la defensa, al igual que el arquero Romero, comenzó con una pálida imagen y se afirmó recién en los últimos encuentros.


 


Podría decirse que Matías Cahais, Fazio, Ismael Sosa, Di María y Sergio Romero fueron los de mejor rendimiento colectivo. Ever Banega mostró su calidad a cuentagotas, Maxi Moralez tuvo altibajos en su juego, Gonzalo Aban sólo convirtió un gol y luego perdió el puesto mientras que Mouche dijo presente frente a Venezuela, pero sufrio el desgaste fíisico en el último tramo.


 


Argentina acumuló en total sólo dos triunfos, cuatro empates y una derrota en ocho presentaciones. En síntesis: una pobre actuación que está a tono con el rendimiento qu tuvo el equipo a lo largo del torneo.


 


El objetivo está cumplido a medias. Beijing era el máximo sueño ya quedó lejos. Ahora solo queda revalidar el título en Canadá. Todavía hay tiempo para mejorar y volver a ser el mejor del mundo y en el campo de juego.


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

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