Cuando el dólar no es una opción, ¿en qué conviene invertir?

Conocé las opciones que ofrece el mercado para dejar de "pensar en dólares".

En tiempos en los que no es posible hacerse de los dólares para atesorarlos en el colchón, los mercados inmobiliario, automotriz y de capitales ofrecen distintas alternativas para que los ahorristas puedan invertir sus billetes y sacar una tajada beneficiosa.



Los fideicomisos de construcción, conocidos también como proyectos “desde el pozo”, son una buena opción porque el ahorrista va pagando en cuotas mensuales y accede a la vivienda en un plazo promedio de 24 meses, que es el tiempo que lleva construir el edificio.



“Muchas empresas constructoras o desarrollistas están empezando a pesificar algunos desarrollos aunque tomando el dólar a cinco pesos. En este caso, es importante asegurarse de que el desarrollador tenga una buena espalda financiera porque, si no es así, se corre el riesgo de que la falta de pago de algún consorcista termine por paralizar la obra”, consideró el economista Marcelo Elbaum.



En este tipo de emprendimientos, la tasa de interés por el financiamiento en cuotas ronda el 18 por ciento, por lo que si se considera una inflación anual del 25 por ciento, termina siendo una buena excusa para desprenderse de los billetes. 



También puede ocurrir que la cuota se indexe mes a mes por el índice elaborado por la Cámara Argentina de la Construcción (CAI) sobre costos de construcción, que en los últimos dos años subió en promedio un 15 por ciento. Sea cual fuere la tasa, existe una capacidad de ahorro en el tiempo con respecto al dólar.



Otra opción es la preventa de barrios privados, donde se salda el costo del proyecto en pesos al tipo de cambio oficial. El ahorrista paga su terreno en 2 o 3 años y después puede empezar la construcción una vez finalizadas las obras de infraestructura del desarrollo, y a partir de allí se empiezan a pagar las expensas. 



Como se advierte, los emprendimientos inmobiliarios siguen estando cotizados en dólares, aunque se está brindando la posibilidad a los ahorristas de que paguen sus saldos en pesos al tipo de cambio oficial o sólo unos centavos por arriba, pero nunca al precio que ofrece el mercado paralelo. 


 


Antes de decidirse por esta inversión, recomienda Elbaum, “hay que tener en cuenta que el barrio privado a construir sea de fácil acceso, y a cuánto ascenderán las expensas que se deberán pagar una vez instalados en la nueva vivienda.


 


Los condo hoteles son otra posibilidad. Este tipo de alternativas funciona bajo dos esquemas: en el más simple, el inversor compra una unidad o departamento. Tiene título de propiedad y puede disfrutar de todos los servicios del hotel.


 


En el segundo esquema, el inversor le cede la unidad a la cadena hotelera para que lo explote como una habitación más a cambio de una renta. Pero la ganancia, sin embargo, dependerá de las aptitudes de la firma gerenciadora de hotel y, al ser un formato de poca liquidez, es difícil salir rápidamente sin perder capital.


 


Elbaum considera que este tipo de inversión está “blindada” contra la devaluación porque, si el tipo de cambio se dispara, se incrementará la llegada de turistas dispuestos a gastar sus dólares.


 


La compra de vehículos, maquinarias o capital de trabajo es otro de los refugios que se presentan para los pesos que, antes, tenían como destino la compra de divisas para atesoramiento.


 


Es que, considerando la brecha entre el dólar formal a 4,51 y el marginal a 5,95 pesos, se extiende entre ambas cotizaciones a más del 30 por ciento. Y para los que tienen pesos en la mano, si se toma en cuenta el dólar marginal, los autos bajaron de precio en esa misma proporción. 


 


El oro puede ser un “buen refugio de valor”, menciona el economista, “aún en una situación de crisis financiera internacional”. Hoy los 10 gramos de ese metal están en torno a los 2.700 pesos. También se ofrece la garantía de comprar un certificado de oro (es decir, el metal queda depositado en el banco) que se puede usar como garantía para un préstamo personal a una tasa menor de interés, con respecto a los tradicionales. El único problema: es si cae su precio a nivel internacional.


 


Yendo a los instrumentos financieros, Elbaum sugiere la compra de títulos públicos argentinos en dólares pero pagaderos en pesos, como el Boden 2015 o el Bonar 2017. Los plazos fijos o los fondos común de inversiones, también se presentan como posibilidad.


 


“Estos bonos ofrecen tasas de entre 5 y 15 por ciento anual en dólares”, dijo. Y agregó: “Las chances de que el gobierno argentino no pague es prácticamente nula porque el nivel de endeudamiento de nuestro país es bajísimo”.

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