Cuando las articulaciones de los animales duelen...
Las articulaciones de los animales pueden sufrir las mismas alteraciones que las de sus propietarios, y con el paso de los años esta posibilidad es más evidente. En algunos caninos- principalmente de razas pequeñas- existen patologías que también pueden expresarse desde cachorros.
En la consulta cotidiana comprobamos la cada vez más frecuente existencia de casos de osteoartritis que afectan una o más articulaciones de animales de razas grandes, tales como el Ovejero Alemán, Labrador, Golden Retriever, Gran Danés, Weimaraner, Rottweiler y tantos otros, comunes de ver en los distintos countries.
Sin descartar causas traumáticas y accidentes que puedan afectar al esqueleto, el inexorable paso del tiempo va dejando también sus huellas en las articulaciones. Los cartílagos que tapizan los extremos de los huesos que conforman la unidad articular, se van degenerando, deshidratando y erosionando con lo que pierden funcionalidad, generándose cuadros de postración e intenso dolor.
Animales que eran vitales y activos, rehusan caminar, subir escaleras o a vehículos. Esto es por que al cargar peso en la región afectada se intensifica el dolor, y por que el pasar de una situación de reposo a la actividad, se produce una reacción similar. Estos cuadros se hacen más evidentes cuando estos animales son sometidos a ejercicios súbitos e intensos, y reaparecen las renqueras y contracturas.
No es casual que citáramos más arriba varias razas grandes, las que son incluidas dentro de un grupo que por las características de su desarrollo son considerados gerontes o seniles a temprana edad, cuando apenas superan los seis o siete años. También su tamaño y peso contribuyen - sumado a algunos factores genéticos -, a que en ellos se presenten con mayor probabilidad, esos indeseables cuadros de artritis.
El dolor a veces intenso – no desconocido por el lector que también padezca por cuadros similares- cambia la conducta, el apetito, y los hábitos, a punto que pacíficos sabuesos pueden hasta cambiar su carácter y tornarse en intolerantes hacia terceros e incluso hacia sus propios amos, con riesgo de mordedura.
Entonces deberá enfocarse como objetivo prioritario el suprimir el dolor y tender a lograr disminuir la inflamación con medicación que produzca menores efectos colaterales, tratamiento que seguramente será aconsejado y orientado por su Veterinario de confianza, el que tratará de devolver una mejor calidad de vida al animal, evitándole sufrimientos a él y al dueño quien con él sufre.
Prof. Leonardo J. SEPIURKA
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