El infierno tan temido: el año en el que Independiente se fue al descenso
El Rojo se fue la a la segunda división por primera vez en su historia, tras malas decisiones deportivas e institucionales. Un breve repaso por un 2013 que quedará en las páginas negras del club.
Ni el peso de las siete Copas Libertadores ni las dos Intercontinentales o los catorce títulos locales atesorados en las vitrinas del club pudieron torcer la historia e Independiente por primera vez en sus 108 años de vida descendió a la segunda división.
A una fecha del cierre del Torneo Final y ante su gente, el Rojo perdió sin atenuantes 1-0 frente a San Lorenzo y se transformó en uno de los tres peores equipos de las tres últimas temporadas, por lo que su baja a la B parecía sentenciada desde mucho antes, de manera similar a lo que le ocurrió a River dos años antes.
Para amoldarse a su nuevo hábitat, Independiente no hizo contrataciones rutilantes, mantuvo a Miguel Ángel Brindisi como entrenador (siguió en el cargo pese a no poder revertir la situación en Primera) y salvo Facundo Parra, clave en la conquista de la Sudamericana 2010, el resto de los nombres no tuvieron peso específico.
La adaptación no fue fácil. En las cuatro primeras fechas sacó dos puntos de doce y hasta perdió en el debut en su casa 2-1 ante Brown de Adrogué, ascendido desde la Primera B Metropolitana. Aunque un golpe de timón a tiempo enderezó el curso: Omar De Felippe, viejo conocedor de la categoría, reemplazó a Brindisi en el mando.
El nuevo entrenador le dio otra identidad, cerró la defensa y armó los circuitos de creación alrededor de Daniel Montenegro. Desde su llegada, perdió sólo un partido (0-1 ante Almirante Brown en la fecha 11) y terminó el año en posición de ascenso, detrás de Banfield y Defensa y Justicia.
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