Pablo Ledesma, en el medio de la polémica de Boca: "A mí no me manda nadie"
El volante, que el último fin de semana fue abucheado por su público, dijo que no se arrepiente "de nada" tras haber insinuado que había un "buchón" en el vestuario.
El mediocampista de Boca Juniors, Pablo Ledesma, aseguró que no se arrepiente "de nada" de la conferencia que realizó hace un mes en la que insinuó que Agustín Orion era un informante de la prensa y negó que se haya referido al arquero.
"Nunca me arrepiento de nada. Eso quedó atrás y yo miro para adelante", manifestó Ledesma al ser consultado por aquella rueda de prensa que brindó el pasado 6 de marzo en la que destapó algunas diferencias que existen en el vestuario.
"Yo no acusé a nadie ni dije absolutamente nada. Las cosas que pasan en vestuario quedan en el vestuario. Ya es parte del pasado", insistió el cordobés, que habló con Fox Sports por primera vez luego del supuesto altercado que tuvo con Orión.
En este sentido, el mediocampista negó que el arquero lo haya golpeado cuando al día siguiente se reincorporó luego de estar afectado al Seleccionado argentino en Rumania. "Se hablaron muchas cosas y cuando volví a entrenar me filmaron, me sacaron fotos y se dieron cuenta que no pasó nada. Tuve grandes maestros en el fútbol y ellos me enseñaron que lo que pasa en el vestuario queda ahí", expresó.
A su vez, el futbolista, de 30 años, contó que no habló sobre el tema ni con el DT Carlos Bianchi ni con su amigo Juan Román Riquelme, quien fue apuntado como uno de los ideólogos de la sorpresiva conferencia de prensa.
"A mí nadie me manda. A mi viejo es al único que escucho", a claró Ledesma, quien también negó que si existen diferencias en un grupo en el campo de juego no se pueden notar. "Adentro de la cancha mis compañeros son mis hermanos. Tienen la misma sangre que yo", sostuvo.
Tras las repercusiones que produjeron esas declaraciones, Ledesma se resguardó en la recuperación del desgarro en el isquiotibial derecho que recién le permitió regresar a las canchas el pasado domingo en el triunfo ante Godoy Cruz (3-0) en La Bombonera.
El futbolista ingresó a los 27 minutos del segundo tiempo y al tocar las dos primeras pelotas fue silbado, aunque luego gran parte de los simpatizantes lo empezó a aplaudir. "Son cosas que pueden ocurrir, estoy muy tranquilo. El hincha de Boca me quiere mucho. Nací en el club, pasé momentos lindos y creo que el cariño es mutuo", minimizó el ex Talleres de Córdoba y Catania, de Italia, cuyo contrato vence en diciembre de este año.
"Voy a cumplir el contrato. Uno siempre quiere jugar mejor, no tengo dudas que lo intento y me entrego al máximo. No soy un exquisito ni mucho menos pero la gente reconoce el esfuerzo", i ndicó sobre su continuidad y cuestionado nivel.
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