Tigre igualó con San Pablo e irá a Brasil por la hazaña

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En un partido trabado y con mucho roce en La Bombonera, el Matador empató sin goles ante el conjunto brasileño y definirá su suerte en su primera final continental en el mítico estadio Morumbí.

Tigre y San Pablo igualaron sin goles en La Bombonera, en el accidentado encuentro de ida de la final de la Copa Sudamericana. Ambos conjuntos están con 10 jugadores por las expulsiones de Luis Fabiano y Alejandro Donatti en el primer tiempo.

Tras la memorable clasificación a la primera final continental de su historia (venció a Millonarios de Colombia en semifinales), el equipo dirigido por Néstor Gorosito afrontaba este partido con la chance de escribir la página más gloriosa del club, ante un equipo brasileño acostumbrado a este tipo de definiciones.

Y esta diferencia de jerarquía y experiencia se vio plasmada en el comienzo del encuentro, en el que los visitantes tomaron la iniciativa y casi que arrinconaron desde el principio contra su area a Tigre, que eligió defenderse en lugar de ir a buscar el partido.

En esos primeros minutos tuvieron sus chances el habilidoso Lucas (ya vendido al PSG francés en una millonaria cifra) y el experimentado Luis Fabiano, pero ambas fueron bien contenidas por el arquero Damián Albil.

Sin embargo, antes de los 20 minutos se dio un hecho que cambiaría el rumbo del partido. Una simple discusión enfrete Lucas y Donatti terminó con un intento de patada de Luis Fabiano al defensor que nunca se capitalizó, la simulación de Donatti y la posterior expulsión de ambos jugadores.

Ya con 10 jugadores por lado, el partido en lugar de abrirse, se cerró y se volvió casi una guerra. Empujones, golpes, discusiones y agresiones por doquier en cada una de las pelotas paradas mancharon el trámite del primer tiempo, que transcurrió sin mayores emociones.

El Matador avisó recién sobre el final con un remate de Gastón Díaz que se fue por arriba y otro de Diego Ferreira que pasó cerca del arco defendido por el interminable Rogerio Ceni.

Ya en el segundo tiempo, el local pareció salir decidido a quedarse con el partido de ida, ya que mostró un notorio cambio de actitud y comenzó por primera vez a dominar a su rival, que pareció sentir el trajín realizado en la primera parte.

A fuerza de pelotazos, centros y envíos aéreos, el Matador merodeó el arco de San Pablo, aunque no lograba llegar con claridad para disponer de una situación clara de gol.

Y así corrieron los minutos, entre la indecisión de Tigre y el conformismo del conjunto brasileño, que miraba con buenos ojos un empate que iba a terminar siendo inevitable.

De esta forma, el miércoles que viene y en el mítico estadio Morumbi, el equipo de Gorosito tendrá que salir a ganar o a aguantar un empate y apostar a triunfar en los penales, en lo que sin dudas será el partido más importante de la historia del club.

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