El futbolista que juega en el FC Chernomorets Odessa contó cómo vive los sucesos de violencia y los enfrentamientos de las últimas semanas en Kiev.
"Seguimos todo por los noticieros y la situación era muy fea, los enfrentamientos, los muertos. Lo viví con miedo porque no sabía si iba a llegar a esta ciudad", explicó Fontanello en una entrevista con Radio Francia Internacional.
"Nunca había visto algo parecido, pero por suerte estoy lejos. Odessa se encuentra a 500 kilómetros de Kiev y de la plaza del Maidán, el epicentro de las peleas", agregó el futbolista que en Argentina jugó en Deportivo Español, Tigre y Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Odessa, ciudad y puerto frente al Mar Negro de un millón de habitantes en el sureste del país, era considerado uno de los bastiones del depuesto presidente, Víktor Yanukóvich.
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Inclusive, en las últimas semanas, decenas de micros salieron de Odessa para llevar a Kiev a simpatizantes del depuesto mandatario. "De aquí salían micros cargados de gente para sumarse a las manifestación pro gobierno, varios han muerto, pero tampoco se sabe mucho", agregó Fontanello, originario de Lincoln de 27 años.
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"Por suerte solo fue en Kiev y el presidente, que hizo cosas lamentables, se fue. Pero sobre todo, la policía no maltrata a los manifestantes ni agrede a los civiles, el pueblo y el Parlamento se pusieron de acuerdo y esperemos que esto siga en calma, porque se ve a la gente mucho más contenta", explicó.
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Según el futbolista, quien también tuvo pasos por Santiago Wanderes de Chile y Parma de Italia, sus compañeros de equipo ven con incertidumbre el futuro del país y la situación económica.
"En el plano económico todo es muy complicado. El dólar y el euro se fueron muy arriba y la gente está enojada. No se puede sacar plata de los cajeros, todo aumentó mucho, pero a nosotros no nos afectó en nada", expresó.
Finalmente, el futbolista confesó la preocupación de su familia y cómo, cotidianamente, debió calmar a sus seres queridos que viven en Argentina en cada comunicación telefónica.
"En Odessa hubo solo dos manifestaciones pacíficas, donde la policía no salió a pegar. Pero si aquí se hubiera complicado las cosas, no hubiese dudado en agarrar a mi familia e irnos por unos días", concluyó.
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