La NBA, por dentro: así se vive el mejor básquet del mundo

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En vísperas del comienzo de una nueva temporada regular de la mítica NBA, minutouno.com estuvo presente en un partido de preparación en el imponente Toyota Center. Conocé por dentro cómo se vive este verdadero show.

Faltan apenas algunos días para un nuevo comienzo de la temporada regular de la NBA y la expectativa de los fanáticos crece segundo a segundo. Ante esto, minutouno.com estuvo en Houston, hogar de los Rockets, para presenciar un partido de pretemporada y mostrar la intimidad del imponente Toyota Center.

La cita, a priori, no sonaba muy tentadora. Los Rockets jugaban un encuentro de preparación ante los Orlando Magic. Uno más de los tantos que disputaron en la previa del arranque de la temporada. Sin embargo, el siempre convocante show de la NBA volvió a dejar bien en claro que, en el mejor básquet del mundo, hasta un partido de pretemporada puede convertirse en un espectáculo único.

El marco, inmejorable. El Toyota Center es, junto al mítico Madison Square Garden de Nueva York y al American Airlines Arena de Miami, el escenario más importante de la liga estadounidense, y su inmensidad comienza a divisarse varias cuadras antes de llegar.

Una gigantografía de Dwight Howard, la nueva estrella de los Rockets, recibe a sus espectadores, que en la noche del partido ante los Magic concurrieron con todo el fervor, como si se tratase de un encuentro "por los puntos".

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Ya en el interior del estadio, cualquier argentino no acostumbrado a este tipo de escenarios, creería estar en un shopping. Escaleras mecánicas, negocios de comidas y de ropa por todos lados y un intenso olor a pochoclo te hacen olvidar que lo que venís a ver es un deporte, y el obligado paseo antes de sentarse en la tribuna es una rutina entre los habituales concurrentes.

Pero claro, si uno evita el paseo, puede dirigirse directamente donde está la acción. Y ahí es cuando el Toyota Center aparece en todo su esplendor. Las tribunas (en esta ocasión no colmadas por tratarse de un partido de pretemporada, pero con una respetable cantidad de público), dejan ver una postal para el recuerdo, y una pantalla gigante arriba de la cancha no deja que ningún espectador se pierda los detalles del partido.

Del partido en sí hay poco para rescatar. Al tratarse de un encuentro de preparación, la demostración no es la mejor, y las figuras (Howard y James Harden en los Rockets), apenas juegan mitad del encuentro. Pero, sin dudas, el espectáculo está alrededor.

En cada uno de los descansos, grupos de bailarinas, acróbatas y cantantes entran en acción con el público y el mismo es el partícipe, ya que por las inmensas pantallas del estadio se intercalan capturas instantáneas de algunos de los espectadores, que disfrutan de su minuto de fama.

Para ser realista, cuesta concentrarse en el partido en sí. Las tribunas ofrecen un crisol de colores, disfraces y atuendos típicos en donde el rojo, lógicamente, es mayoría. Como dato de color, en uno de los extremos, atrás de los aros, se ubican los "Rowdies", la hinchada de los Rockets, que con cornetas, bombos y cantos contagian al resto del público, ayudados también por las pantallas que en todo momento piden aliento para su equipo.

Entre cervezas, pochoclos, dobles, triples y tiempos muertos, llega la hora del final. ¿El resultado? Un anecdótico 108 a 104 en favor de los locales. Lentamente, la gente comienza a abandonar el estadio, previo paso por algún negocio en búsqueda de un "hot dog" o para llenar su vaso de cerveza. La tienda de merchandising del equipo es una de las favoritas de la afición.

Bajando la escalera mecánica aparecen los "Rowdies", esos mismos que animaron a la gente durante todo el partido, que salen del estadio y continúan su repertorio en la puerta, despidiendo a los concurrentes.

Una vez afuera, la noche parece completa. Estructura imponente, comida, paseo y el mejor básquet del mundo. Todo, por la módica suma de 10 dólares, lo que cuesta en promedio una entrada a los partidos de pretemporada.

Durante la temporada regular, los precios suben, como así también la cantidad de gente que asiste al Toyota Center, pero la tónica es la misma. La NBA tiene todo listo para abrir otra vez el juego. Una liga en la que, sea donde sea y juegue quien juegue, el espectáculo está asegurado.


Pablo Rodríguez Denis (desde Houston, Estados Unidos)

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