Delfino y Vigliano no tuvieron el mismo criterio a la hora de marcar la pena máxima en los partidos de los dos equipos que más chances tienen de quedarse con el campeonato. Volvé a mirar las jugadas.
Mucho revuelo se armó en San Lorenzo con el penal que cobró Germán Delfino a favor de Rosario Central. Marco Ruben picó al vacío, con la marca cercana de Matías Caruzzo. El defensor del Ciclón lo tomó de la cabeza y el árbitro, a instancias del asistente número 1, pitó la pena máxima. Sí, estuvo bien tomada la decisión.
Desde San Lorenzo no vieron con buenos ojos la labor del juez bonaerense y aseguraron que hubo más penales que el árbitro obvió. Y para seguir aumentando las suspicacias, en el otro partido más importante de la fecha, Vigliano no quiso ver un terrible planchazo de Cata Díaz sobre Maximiliano Oliva, el lateral de Crucero del Norte.
Resulta difícil entender cómo el árbitro no lo vio, cuando el foco de atención estaba sobre esa jugada, en la cual el defensor de Boca cometió una infracción de semejante magnitud, que valía la pena máxima y la tarjeta roja.
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Además, en cancha de Independiente, Pisculichi no controló bien una pelota, se le fue larga y cuando fue a trabar con el Marciano Ortiz, su vehemencia y violencia fueron demasiado. Pitana no dudó, sacó la tarjeta roja de su bolsillo trasero y se la mostró inmediatamente.
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Así, la jugada queda contrarestada con la de Carlos Tevez en cancha de Argentinos Juniors, que fracturó a Ezequiel Ham y Luis Álvarez, el árbitro del partido, ni siquiera cobró la falta.
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