Cuando el corazón dice basta: la promesa de Vélez que debió dejar el fútbol
¿Cómo explicarle a un chico de 18 años con todo el futuro por delante que no puede jugar más al fútbol? ¿Cómo hacer para derrumbar ese sueño que todo jugador de inferiores persigue desde su primer contacto con la pelota? La historia de Gonzalo Gamarra podrá no tener el final esperado, pero sus ganas y perseverancia alimentan un desenlace decorado con tintes de felicidad.
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El juvenil, lógicamente, tomó esta noticia con resignación y sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que jamás había experimentado ningún síntoma: "Nunca sentí ningún malestar y creo que eso es aún peor, porque te dan muchas más ganas de seguir jugando y se complica mucho más a la hora de entender todo", cuenta.
"Con Marce hablé ni bien se cerró lo mío, que ya no podía jugar más, él me llamo y la verdad que lo escuché mucho, cada palabra, cada consejo, porque él ya paso por lo que pasé y capaz tenía algo que me servía en ese momento para intentar levantar el animo", detalló el joven de Grand Bourg.
Hoy en día, Gamarra combina sus actividades en Vélez con "lo que no hacía cuando jugaba en el club", es decir, disfrutar el tiempo con amigos y familia. "Juego al fútbol pero para divertirme, juego más que nada con mi papá, mi hermano, tíos o primos", aclara.
Si bien es cierto que sus aspiraciones a futuro cambiaron (lógicamente) en el último año, hoy el joven persigue otros objetivos, aunque siempre con Vélez como horizonte: "De acá a unos años si hago las cosas bien me veo con una categoría propia dentro del club intentando transmitir lo que sé, las experiencias de vida, ayudando a los nenes".
Con la humildad y la simpleza que lo caracterizan, el defensor también intenta darle un mensaje a aquellos jóvenes que puedan llegar a sufrir la misma patología. "Si le pasa a otra persona le diría que no baje los brazos, que la vida sigue, que ante cualquier adversidad siempre hay que ir al frente, que cada uno dice hasta donde se puede llegar y que puede hacer y qué no", concluye.
Un mensaje claro que lo pinta tal como es. Gonzalo Gamarra no será ese jugador de fútbol que siempre soñó, aunque seguramente todo esto lo terminará de definir como esa persona que se repuso de una caída para levantarse doblemente fuerte. Y su historia, pese a los "villanos" de turno vestidos de médicos que le robaron la ilusión, podrá tener un final feliz.
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