Desbaratan a una banda que reclutaba mujeres y luego las prostituía
Trata de personas
Los delincuentes actuaban complotados con inescrupulosos sujetos que las privaban de la libertad, para someterlas a la esclavitud sexual y ser explotadas en locales privados, wisquerías, pools, y bares.
Los allanamientos realizados en la provincia del Chaco se concretaron en la calle Leandro Alem al 200 y en Juan José Castelli, Barrio 95 manzana 6. En Córdoba, en la Ruta 36 Km. 674, en la ruta 2 de la localidad de Villa Azcazubi en el local “La Legua”, en la ruta 36 Km. 684 de la localidad de Berrotaran en el local “La Cueva” y en la ciudad de Tandil en la ruta 226 en su cruce con la 30, y en Rió Gallegos Provincia de Santa Cruz, en las calles Corrientes al 800 y Vélez Sarsfield al 900.
Además, durante los procedimientos, se secuestraron importantes elementos para la causa, como teléfonos celulares, libretas con los nombres de las rescatadas, facturas comerciales, cuadernos con nombres de clientes, medicamentos, croquis de mapas, listados de seudónimos equivalentes a los nombres de las rescatadas, documentos y boletos de micros.
Los detectives de Trata de Personas establecieron durante la investigación que los malhechores le hacían a las víctimas falsas promesas de trabajar de niñera junto a otras jóvenes, en casas de familias, para tareas de limpieza, atención de enfermos, en comercios y del cuidado de niños, engañándolas “para captarlas”.
Una vez captadas, las mujeres, cuando llegaban, eran encerradas y obligadas a vivir en alojamientos precarios, enrejados por dentro y por fuera separadas en boxees en total estado de hacinamientos con baño y cucheta donde debían hacer su vida diaria, dormir, comer y hasta sus necesidades fisiológicas.
Las jóvenes sometidas eran obligadas a salir sólo para ejercer la prostitución, y si se negaban, eran golpeadas salvajemente, quemadas con colillas de cigarrillos en la espalda, y privadas de la alimentación y no salir para nada de su cautiverio.
Los investigadores pudieron establecer también que la organización, les practicaba rigurosamente a las víctimas el denominado “ablande”; que consiste en violarlas, para torcerles la voluntad, socavando en lo más íntimo de la personalidad de las menores, quienes ya vencidas, comienzan a responder a la voluntad de sus captores que las obligan a prostituirse.
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