Desbaratan a una banda que reclutaba mujeres y luego las prostituía

Una organización que se dedicaba a reclutar mujeres aborígenes de la provincia del Chaco, entre ellas menores de edad, para luego llevarlas engañadas a distintos puntos del país y prostituirlas mediante castigos fue desarticulada por la Policía Federal durante 11 allanamientos realizados en la provincia de Chaco, donde eran capturadas, en Córdoba, en la ciudad bonaerense de Tandil y como así también en la ciudad santacruceña de Río Gallegos.

Durante los procedimientos, realizados en forma simultánea por detectives de la División Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales, fueron detenidos 12 personas y rescatadas 20 mujeres.

Los allanamientos se concretaron en locales nocturnos donde las jóvenes eran explotadas y de los cuales fueron rescatadas, y los mismos fueron realizados con la intervención de la Justicia Federal de primera instancia de Roque Sáenz Peña, Chaco, a cargo de la doctora Zunidalda Niremperger, ante la Sria. Penal correccional a cargo del Dr. Bosch.

La investigación de varios meses determinó que se trataba de una red de “trata de personas” que funcionaba en la provincia de Chaco, la cual  poseía conexiones en distintos puntos del país, y se dedicaba a captar a menores indígenas para luego colocarlas en diversas ciudades del interior del país.

Colaboraron en los procedimientos realizado por la División Trata de Personas, el personal de la Dirección Nacional de Migraciones, que labró actas pertinentes, como así también personal de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, dependientes del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, a cuyo cargo quedaron las mujeres recuperadas para ser asistidas de los derechos que le asiste el Art. 6 de la Ley 26.364 de Trata de Personas.

También del análisis de la investigación se pudo establecer que cada uno de los componentes de esta red de “trata de personas” cumplía un rol específico. Por un lado estaban el captador, el pasador y el transportador, este último era el que producía a las mujeres en un salón de belleza,  vistiéndolas para cambiar sus aspectos. Y por otro, estaba “el colocador” que ubicaba a las víctimas en locales  nocturnos, donde finalmente “el ablandador” las sometía.

Los delincuentes actuaban complotados con inescrupulosos sujetos que las privaban de la libertad, para someterlas a la  esclavitud sexual y ser explotadas en locales privados, wisquerías, pools, y bares.

Los allanamientos realizados en la provincia del Chaco se concretaron en la calle Leandro Alem al 200 y en Juan José Castelli, Barrio 95 manzana 6. En Córdoba, en la Ruta 36 Km. 674, en la ruta 2 de la localidad de Villa Azcazubi en el local “La Legua”, en la ruta 36 Km. 684 de la localidad de Berrotaran en el local “La Cueva”  y en la ciudad de Tandil en la ruta 226 en su cruce con la 30, y en Rió Gallegos Provincia de Santa Cruz, en las calles Corrientes al 800 y Vélez  Sarsfield al 900.

Además, durante los procedimientos, se secuestraron importantes elementos para la causa, como teléfonos celulares, libretas con los nombres de las rescatadas, facturas comerciales, cuadernos con nombres de clientes, medicamentos, croquis de mapas, listados de seudónimos equivalentes a los nombres de las rescatadas, documentos y boletos de micros.

Los detectives de Trata de Personas establecieron durante la investigación que los malhechores le hacían a las víctimas falsas promesas de trabajar de niñera junto a otras jóvenes, en casas de familias, para tareas de limpieza, atención de enfermos, en comercios y del cuidado de niños, engañándolas “para captarlas”.

Una vez captadas, las mujeres, cuando llegaban, eran encerradas y obligadas a vivir en alojamientos precarios, enrejados por dentro y por fuera separadas en boxees en total estado de hacinamientos con baño y cucheta donde debían hacer su vida diaria, dormir, comer y hasta sus necesidades fisiológicas.

Las jóvenes sometidas eran obligadas a salir sólo para ejercer la prostitución, y si se negaban, eran golpeadas salvajemente, quemadas con colillas de cigarrillos en la espalda, y privadas de la alimentación y no salir para nada de su cautiverio.

Los investigadores pudieron establecer también que la organización, les practicaba rigurosamente a las víctimas el denominado “ablande”; que consiste en violarlas, para torcerles la voluntad, socavando en lo más íntimo de la personalidad de las menores, quienes ya vencidas, comienzan a responder a la voluntad de sus captores que las obligan a prostituirse.

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