Desde la cárcel, Carrascosa apuesta a quebrar su condena
En las últimas palabras pronunciadas por Carlos Carrascosa antes de la sentencia podría encontrarse la clave y el eje de su estrategia defensista de aquí en más, ya que la justicia no pudo culparlo por el homicidio de su esposa y buscará ahora demostrar que tampoco encubrió al asesino de María Marta García Belsunce.
No se trata de una caprichosa y subjetiva inclinación hacia el viudo y sus argumentos de inocencia, sino de los mecanismos que los mismos códigos de Justicia le permiten a un acusado echar mano para intentar demostrar su inocencia.
Más si el análisis se guía por aquellos sucesos que pocas veces trascienden a la opinión pública, y las expectativas que ella misma alimenta.
En el primero de los casos, se encuadraría la presión que sobre los jueces pudo haber ejercido la propia opinión pública, si se parte de la creencia de que los medios son en definitiva una suerte de escala refractaria de su sentir y pensar, a semejanza de la definición teórica de las democracias indirectas.
Parafraseándolo así: "El pueblo no delibera ni se expresa sino a través de los medios de comunicación masivos".
¿La sentencia es fruto de un acuerdo de último momento entre los jueces?
Grande hubiera sido la indignación pública si, llegada la hora de dictar sentencia contra Carrascosa, los tres jueces que juzgaron su conducta durante más de cuatro meses de debate, no sólo no hubieran coincidido en la condena por encubrimiento, sino que además no lo hubiesen hecho en cuando a su inocencia o culpabilidad respecto de su participación directa en el crimen de María Marta.
La demora en el inicio de la lectura del veredicto y la sentencia dieron pie a un sinnúmero de interpretaciones, siendo las cuestiones técnicas de último momento las que más se mencionaron.
En cambio, también se deslizó la posibilidad de que el fallo podría haber concluido en un mayúsculo y bochornoso escándalo debido a que uno de los tres jueces (que no integró la minoría) pensó hasta último momento que a Carrascosa había que condenarlo por homicidio.
De ese modo quedaba abierta la posibilidad que uno, el de la minoría, lo absolviera de los dos cargos (homicidio y encubrimiento); otro lo condenara por encubrimiento, y un tercero por homicidio y tal vez también por encubrimiento.
Y no porque no tuvieran derecho a pensar diferente sino porque, por tratarse de un cuerpo colectivo, gozaron de quince días hábiles para deliberar y dictar sentencia.
En caso de haber sucedido o no de esa manera, lo cierto es que debieron aguardarse varias horas, hasta entrada la noche para que se conozca la sentencia por la cual se condenó al viudo a la pena de cinco años y seis meses por encubrimiento, pero se lo absolvió por homicidio ya que los jueces entendieron que no estuvo en su casa a la hora del crimen.
Ahora, la paradoja esta planteada en aquellas palabras de Carrascosa cuando pidió que se termine el juicio y comience la investigación para saber quién mató a su esposa, ya que quien ahora aparece habilitado para seguir impulsando la causa es su "enemigo" Molina Pico, que apuntará al entorno familiar: Guillermo Bártoli, su esposa Irene Hurtig y Horacio García Belsunce.
La etapa que comienza
La fiscalía apelará con seguridad y ante
Claro que Carrascosa no podrá ser juzgado dos veces por el mismo delito, y estará en manos del tribunal de alzada (¿llegará a la máxima instancia de
La defensa del viudo, por su parte, apelará como es lógico, la condena, pero aguardará que primero se resuelvan las condiciones de detención de Carrascosa, quien cumple su arresto en una cárcel de Campana.
Para ellos está claro que las sospechas acerca de un arreglo de último momento llevaron a la existencia de -a su entender- graves contradicciones, ya que al fundar el voto por encubrimiento y durante buena parte del texto no lo nombra a Carrascosa, por ejemplo.
La causa atravesará una nueva zona de turbulencias, antes que se inicie el nuevo juicio por encubrimiento contra los demás acusados, y el gran interrogante está planteado alrededor de la presencia o no del ingrediente político, que tiñó el primer tramo de esta causa, iniciada hace ya cinco años.
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