Detienen al  sospechoso de abusos en Recoleta pero lo dejan en libertad porque no lo reconocen

Télam
Por Télam

Un joven con antecedentes por delitos sexuales que había quedado detenido ayer en el marco de la investigación por la serie de violaciones ocurridas en el barrio porteño de Recoleta, no fue reconocido por las víctimas y recuperó la libertad.



El detenido, identificado como Miguel Omar Lencina (25), fue sometido a una rueda de personas en la que cinco mujeres abusadas no lo identificaron como el "Violador serial de Recoleta".



Ante la falta de reconocimiento, la jueza de instrucción porteña Yamile Bernan ordenó su liberación.



Lencina había sido detenido el 7 de octubre pasado, luego de tomar del cuello y manosear a una chica en un edificio de Castelli al 300 de la zona de Once, a unas diez cuadras de los lugares donde el violador serial atacó en Recoleta.



El imputado había utilizado para ingresar al inmueble el mismo modus operandi del "violador serial de Recoleta", al mostrarle unas llaves a la víctima para que le dejara abierta la puerta del edificio y así poder atacarla en el interior.



Debido a que la víctima gritó, el portero del edificio se hizo presente y Lencina huyó, pero luego la Policía lo detuvo acusado de abuso deshonesto, delito que por su falta de antecedentes le permitió recuperar la libertad.



Por su parecido con el identikit confeccionado a partir de la descripción que hicieron las víctimas de Recoleta, el joven fue citado hoy por el fiscal Luciano González del Valle para ser notificado de una medida en esa  causa.



Cuando se presentó, el fiscal González Valle confirmó sus sospechas por el gran parecido del rostro.



"Cuando el jefe de la comisión policial le comunicó que quedaba detenido y por qué, él se quedó sorprendido, no se resistió, no hizo ningún comentario, ni demasiadas preguntas y se queda sentado", relató el representante del Ministerio Público en diálogo con C5N.



Después de cumplir con este paso, el fiscal le notificó la medida a la jueza Bernan, a cargo de la causa por el abuso en Once, así como a la jueza Inés Cantisani, a cargo del expediente por los casos de Recoleta junto con la fiscal Cristina Caamaño.



Entonces, la jueza Bernan convocó a cinco víctimas del violador de Recoleta para una rueda de reconocimiento, pero ninguna de ellas lo identificó y la magistrada decidió dejarlo en libertad.



Desde el 23 de noviembre, en el barrio de Recoleta se registraron al menos siete ataques sexuales, cuatro en edificios y tres en comercios, aunque no todos fueron denunciados ante la fiscal Caamaño, a cargo de la investigación por esta serie de hechos.



Caamaño recibió una denuncia por un acceso carnal, ya que el violador alcanzó a penetrar a la víctima por algunos segundos y luego escapó, mientras que hay cuatro casos de abuso simple, es decir, de manoseo.



De acuerdo al informe, el buscado abusador de los edificios es un hombre joven, bien vestido, de pelo corto, que suele llevar un cuaderno o carpeta debajo del brazo y tiene como modalidad seguir a las víctimas hasta la puerta del edificio, exhibir una llave para que lo confundan con un vecino y atacar a las mujeres en el palier, el ascensor o las escaleras.



La fiscal Caamaño explicó que ese hombre siempre busca "chicas jóvenes, de entre 20 y 25 años, de cara lavada y poco producidas", perfil que coincide con muchas estudiantes que viven en la zona porque van a universidades cercanas.



Otra de las características sobre el perfil del violador descriptas por la fiscal es que en todos los casos en los que las víctimas gritaron para pedir auxilio el agresor huyó sin consumar el abuso sexual.



En cambio, el abusador que actuó en algunos comercios tiene la modalidad de cometer asaltos en locales donde hay empleadas solitarias a las que ataca sexualmente después de cometer el robo, por lo que no se descarta que se trate de dos personas distintas.


 


A raíz de la seguidilla de casos, se había dispuesto que en el barrio de Recoleta circularan de incógnito varias brigadas e incluso mujeres policías, vestidas de civil, recorriendo la zona como "carnada" para intentar atraer al violador y poder detenerlo.

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