Diego Maradona es el personaje del año 2008

*Diego fue designado entrenador de la Selección Argentina.
*Él aceptó dejar de lado su perfil de opositor y pasó a ser parte del establishment con el objetivo de llevar al equipo nacional a recuperar la gloria perdida.

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Por NA
Por encima de los logros a lo largo de una temporada que tuvo luces y sombras, el deporte argentino en general y el fútbol en particular lograron instalarse una vez más en los medios del planeta con la designación de Diego Armando Maradona como entrenador de la Selección nacional.

El mítico Pelusa consiguió así reinventarse, para lo cual aceptó dejar de lado su perfil de opositor y pasó a ser parte del establishment con el objetivo de llevar al equipo nacional a recuperar la gloria perdida. "No tengo miedo de que se me caiga la corona", dijo en su primera conferencia como entrenador.

Mucha agua pasó bajo el puente desde que dejó la celeste y blanca en medio de uno de los mayores escándalos del deporte argentino. Y hubo que esperar algo más de una década para verlo nuevamente junto a la Selección, la misma en la que escribió páginas de gloria tan conocidas como el Quijote de Cervantes.

Por extraños juegos del destino, su vida parece estar vinculada a la de Alfio Basile y al presidente de la AFA Julio  Grondona. El dirigente, el entrenador y el jugador supieron conformar a lo largo de los años un extraño triángulo que creció a la sombra de la Selección.

Para Don Julio, Maradona siempre fue su as de espada. Fue el jugador distinto que le permitió llevar a la AFA a los primeros planos del fútbol mundial y jugar fuerte en la FIFA a nivel político, donde se desempeña como vicepresidente.

Cuando Maradona nacía en octubre de 1960 en los suburbios de Lanús, el Coco debutaba como jugador y Don Julio hacia sus primeras armas como dirigente conduciendo los destinos de Arsenal de Sarandí.

El Diez fue construyendo su historia a fuerzas de goles y títulos con Grondona siempre de garante. El torneo juvenil de 1979, el Mundial de México de 1986 y el segundo puesto en Alemania 1990 fortalecieron la imagen política de Grondona y catapultaron al Diez a la condición de mito popular.

En 1990, Basile desembarcó en la Selección y durante tres años manejó los destinos del equipo con la seguridad que otorgan los resultados. Dos Copas América y una racha de 33 partidos sin conocer la derrota le permitieron prescindir durante casi tres años del mejor jugador del mundo, que sufría problemas de adicción a las drogas.
  
En ese marco parecía que su regreso a la Selección no se iba a producir nunca más, pero el 0-5 frente a Colombia le volvió abrir las puertas del predio de Ezeiza. Sin embargo meses más tarde, durante la disputa del Mundial de Estados Unidos, un doping terminó por marginarlo de manera definitiva del equipo nacional.

Tras aquel suceso Diego conoció el infierno de Dante. Fue declarado incapaz, llegó a pesar 120 kilos y estuvo dos veces al borde de la muerte. Parecía que el más grande jugador en la historia de este deporte ya era parte de la historia. Nadie imaginaba que pudiera escapar a la cocaína y el alcohol.

Pero por algo es un mito viviente y Diego supo hallar la fórmula para reciclarse y volver a ocupar un lugar de privilegio en la escena nacional. Trabajó de comentarista deportivo, conductor televisivo y jugó al showbol mientras la celeste y blanca estuvo lejos.

En 2005 y con el cargo de vicepresidente de la Comisión de Fútbol, impulsó el desembarco de Basile como entrenador de Boca devolviendo viejos favores.

Tras la traumática salida de Marcelo Bielsa, Grondona convocó a Basile producto de su momento de gloria en Boca, que bajo su conducción ganó todo lo que jugó. Pero la Selección esta vez le fue esquiva y cansado de las críticas, decidió pegar un portazo que paradójicamente permitió el desembarco de Pelusa una vez más en Ezeiza.

De la mano del Coco, Maradona dejó la Selección nacional y con el regresó, es cierto catorce años después, pero lo hizo con las mismas convicciones en su época de jugador.

Hoy Grondona, con 77 años y 31 como presidente de la AFA, ve una buena oportunidad para recuperar los primeros planos del fútbol mundial. "Maradona fue más que un futbolista genial. La gente lo adora como una figura divina", dijo en alguna oportunidad el ex futbolista y ex compañero Jorge Valdano.

En ese marco, su llegada a la Selección nacional no hizo más que renovar su vínculo con el hincha, que desea volver a ver sobre el campo de juego parte de aquella magia que el supo practicar con tanta destreza.

Es cierto, tiene por delante un serio desafío, pero la buena noticia es que cuenta con un grupo de aspirantes ansiosos de emularlo, tanto del fútbol doméstico, en el que sobresale Juan Román Riquelme, como el "europeo" con Lionel Messi.

Por eso, más allá de las críticas y de la personalidad que a veces lo lleva a cometer errores -como cuando amenazó con renunciar a pocos días de haber aceptado el cargo-, Maradona tiene todas las condiciones para escribir de su mano otra página de gloria en la Selección.

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