Difícil es mantenerse: niños obesos tienden a recuperar el peso perdido en dos años
Los niños obesos que bajan de peso tienden a subir nuevamente luego de dos años, según
una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington que siguió los casos de 150 niños de entre siete y 12 años con problemas de peso, en uno de los estudios más grandes sobre los efectos a largo plazo de los programas para descender de peso.
Los menores observados estaban un 65% por encima del peso recomendado y en todos los casos al menos uno de los padres era obeso también.
“La verdadera lucha en una bajada de peso se inicia con el mantenimiento que es el gran problema. Sostener lo que uno pierde de peso es más difícil que bajarlo”, expresó a minutouno.com Verónica Malinovsky, médica especialista en Nutrición.
Malinovsky sostuvo que en los niños el desafío de mantenerse en paso es más complicado porque “no viven solos y copian ejemplos de sus padres” que comen deliberadamente productos que por su dieta los menores no deberían consumir.
Los 150 niños se sometieron a un tratamiento de cinco meses que ponía énfasis en una dieta saludable, en el ejercicio y también fueron asesorados por terapeutas. Al cabo de ese lapso, habían perdido un 11% de su peso y fueron separados al azar en tres grupos.
A un grupo no se le dio más asesoramiento, a otro se le encomendó que adoptasen hábitos más saludables, aunque sin supervisión, y tratasen de bajar inmediatamente de peso si volvían a engordar, mientras que a los integrantes del tercer grupo se les programó actividades físicas y se les dio una dieta.
Los investigadores observaron los progresos al cabo de un año y nuevamente luego de dos.
Los niños de los dos últimos grupos evitaron engordar por más tiempo que los menores que no siguieron tratamiento alguno y éstos últimos recuperaron el peso perdido e incluso engordaron más.
“Los niños nuestros son los adultos de mañana y si de chiquitos son educados y motivados a consumir comida chatarra de grandes repetirán la historia”, aseveró Malinovsky. “Los nenes van a los cumpleaños y les ofrecen chizitos, papas fritas y gaseosas comunes. Sería interesante colocarles una canasta de frutas para cambiar sus hábitos alimenticios y erradicar los kioscos en los colegios”, sugirió.
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