Diógenes y el Linyera lloran a su gran maestro desde las viñetas

*Su creación en el recuerdo.
*Uno de los creadores y guionistas hasta hoy de este personaje, dejará sus mejores líneas de humor en las contratapas de Clarín.
*Aquí, la despedida que coincide con una de sus tiras.

Los personajes de la tira publicada en la última página del diario Clarín lloran por la muerte de uno de sus maestros. Otra buena pluma que se fue... Es que lamentablemte el periodista y humorista Jorge Guinzburg ya no está entre nosotros, pero muchos de sus admiradores creen que "en el cielo se habrá encontrado con varios de sus amigos que hicieron reír como él, a muchos argentinos".


 


Diógenes y el Linyera fue una tira creada por Tabaré, Guinzburg, Carlos Abrevaya y Héctor García Blanco. Estos personajes de humor salieron hasta la fecha en forma ininterrumpida desde el año 1975.


 


Cuenta las aventuras de un linyera de plaza, bastante vago, algo tonto, y sobre todo dormilón, y su fiel perro, Diógenes, que, algo resignado por las actitudes de su amo, igual lo sigue a todas partes. En general, hay breves diálogos que muestran una sátira de la realidad social y política, siempre desde la óptica de estos dos vagabundos urbanos.


 


Diógenes es un perro de raza indeterminada e indeterminable. Es el personaje en el que suele recaer la responsabilidad del remate cómico en cada tira, a través de las conclusiones cargadas de ironía pero sin malicia a las que llega observando a su dueño. A diferencia de Mendieta, otro conocido perro de la historieta argentina, éste no posee la propiedad de poder hablar ni su proverbial cobardía, aunque sus razonamientos suelen ser tan punzantes como los del personaje de Fontanarrosa.


 


Mientras que, el Linyera es un vagabundo que habita alguna plaza de una ciudad que puede ser Buenos Aires o Montevideo. Siempre viste los mismos saco, pantalón, sombrero y zapatos estragados, siguiendo la tradición en los personajes gráficos de no cambiar su aspecto a lo largo de los años. Las situaciones que en Diógenes generan un pensamiento sardónico -la lectura del titular de un periódico, el retal de una conversación absurda...-, lo dejan siempre estupefacto y sin respuestas.


 


Hablando de sus creadores, Abrevaya (fallecido en 1994), creció con Jorge Guinzburg, con quien la empatía venía de lejos... Terminaron el colegio secundario juntos en 1966. Luego iniciaron la carrera de Derecho y en 1971, sus creatividades unieron su destino otra vez para terminar como libretistas de Juan Carlos Mareco.


 


En 1975 ambos comenzaron a publicar Diógenes y el linyera en Clarín (con dibujo de Tabaré). En 1982, cuando Tato Bores reapareció en la pantalla chica, el dúo se encargó de escribir los libretos del "Actor Cómico de la Nación". Desde el '78, siempre con Guinzburg, su pluma brillaba en la legendaria revista Humor.


 


Hoy sus personajes ya lo extrañan... al igual que Tabaré y García Blanco. El dibujante, humorista y caricaturista uruguayo y el guionista argentino perdieron ya a dos pilares fundamentales de su gran obra humorística en conjunto. Ahora, el perro y el vagabundo quedaron más a la deriva que nunca y muy tristes, pero eso sí... el recuerdo de su maestro Jorge será imborrable y su risa permanecerá en el corazón de todos.

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