Diosa - Parte 6
*Historias y escándalos de barrios privados, lo que todos saben pero pocos se animan a contar.
*Por Santiago Ordoñez Zemborain.
Al salir del consultorio, la secretaria de Salustio les tomó todos los datos personales y les dio una hora para dos semanas después con tiempo para realizarse los estudios que se hacían en la misma clínica dado lo específico de los mismos.
Hicieron las extracciones de sangre al día siguiente en ayunas y él pasó su rato con Onán generando el semen destinado al estudio.
Ocho días después, sonó el teléfono de la casa de los Mansilla Dorticós y una voz educada pidió hablar con
- Señora de Mansilla? El Doctor Salustio, Marcelo cómo le va mi querida señora?
- Bien, doctor – estaba sorprendida por el llamado y su voz lo demostraba- como le va a ud?
- Bien tambien, señora. Vea, estamos citados para el próximo miércoles para conversar sobre los análisis y la política a seguir.
- Si, claro…
- Creo que sería interesante que Ud. y yo nos reuniéramos antes de ese día.
- Reunirnos? Porqué? Hay algo malo?Pasa algo?
- Bueno…no pasa nada malo. Todo es muy normal. Pero aún así créame que tenemos que vernos Ud. y yo antes de esa reunión con su marido. Quiero que procedamos sobre seguro y para bien de toda la familia –acotó en forma meliflua el médico.
- Bueno, si le parece, claro que sí. Cuando sería?
- Si está bien para Ud., la espero mañana en el consultorio. Le asignaré el último turno así hablamos con tranquilidad. Véngase a eso de las 6 de la tarde.
- Bueno Doctor, mañana estaré allí.
Colgaron.
Le costó esperar hasta el día siguiente. Había suspendido todo juicio sobre lo que arrojarían los análisis. Había aprendido hacía mucho a no pre-ocuparse sino ocuparse de los problemas. Cuando llegaran, los atendería. No sabía ni tenía idea de qué cabía esperar de los exámenes ni mucho menos de la causa de esta inesperada reunión promovida por el Doctor.
Cenaron en casa ella y su marido sólos.Paula inventó una cita con una vieja amiga para la tarde del día siguiente.
A las 6 se hizo presente en el consultorio que ya estaba vacío. Se retiró una pareja y el Dr. Salustio la hizo pasar.
Se sentó dubitativa donde había estado la semana anterior con su marido. El médico lo hizo enfrente.
La miró, un rato largo examinando su rostro con detalle, curiosidad y detenimiento. Ella empezó a sentirse incómoda por el silencio y el escrutinio.
El hombre alargó el brazo y le tomó
- Permítame examinar unos detalles, Señora de Mansilla Dorticós.
Y escrutó el cuello de la joven con un poderoso aparato mezcla de linterna y lupa que le permitiría ver los tejidos con profundidad y exactitud. Pasó a las orejas. Examinó con detenimiento los lóbulos y el recorrido de los pabellones. Por último acercó el instrumento al nacimiento de la nariz, la bella nariz de Paula y miró a traves de
Al parecer lo que había visto le bastaba porque dejó el instrumento sobre el escritorio. Pero se quedó sentado al lado de ella. Esta vez, la miraba pero con una sonrisa extraña. Estaba como pensando la manera de expresarse. Sabía lo que iba a decir, pero no cómo lo haría.
- Yo diría, querida, que tenés unos 50 pirulos. Año más, año menos- disparó.
- …………..
- Felicitaciones por todo. La verdad estás re-buena como les dije el otro día a vos y tu marido. Salvo el pequeño detalle, exquisita. Un manjar de los dioses- había pasado sin detenerse a vosearla y tratarla con una confianza excesiva.
Ella permanecía callada.
Hacía 22 años que Paula estaba “detenida” en los 25 años. Véanla en toda su belleza e imperio. Ella misma pensaba como tal. Cumplía toda su extensa rutina de cuidados interminables. Y rezaba porque la genética siguiera funcionando. Pero ¿cincuenta años? De qué hablaba este hombre?
- Que pasó, te comieron la lengua los ratones – cachondeó el médico, salido ya un poco de su rol. – Mirá de lo que me vengo a enterar. Paula Alarcón, la mejor hembra del país, bueno contando a Uruguay como uno de los nuestros no? Es una veterana!!!! Cincuentona y muy bien puesta. Pero cincuenta al fin. Mirá vieja, - se excusó la palabra no era oportuna - perdón es figurado – y sonrió- mirá querida Paula: tus análisis son claros. No puede haber error, pero quise hacer un chequeo visual antes de hablar con vos.- Había abandonado toda pretensión de respeto y el “señora” yacía olvidado. Ahora imperaba sobre ella, la tuteaba y explicaba. – La T3 y T4 son propias de una mujer pre o inmediatamente post menopáusica. La protrombina y el prorateo de cortisol tambien son claros: ninguna hembra sana de tu edad “declarada” podría tener esos números. Y por último, la ausencia de óvulencos bastón, fosfato alúmico y hasta el alto índice de potasa alcalina en sangre hace imposible pensar en procrear. No hay, ni habrá más óvulos para hacerlo. Quizás dejaron de estar hace 3 o 4 años. Lo lamento pero tanto el examen químico, el biológico y el físico que acabo de ejecutar confirman y apuntan a esa realidad.
- 47
- Que decís?
- 47. Acabo de cumplirlos- Paula era un vértigo de sensaciones, pero la principal era la constatación de que la habían descubierto. Un secreto celosamente guardado por más de veinte años, que había engañado a tanta gente, pero también les había hecho gozar de su presencia estaba siendo expuesto. Su vida estaba en manos de aquel médico. Porque no le cabía duda: fuera la que fuera su apariencia y belleza, quién la querría si supieran? Quien le perdonaría el engaño? Estaba segura que ni su público ni su marido serían capaces de absorber
Quedó quieta. No había nada que hacer o decir. Estaba en manos de Salustio. Este se movió. Se acercó a ella y le pasó una mano por atrás de
Ella lo dejó hacer. Nunca había sido promiscua, pero tampoco una mojigata ni mucho menos. El gesto del médico la había tomado por sorpresa absolutamente concentrada en el poso, la sima de su desgracia y viendo cómo el juego de carambolas del destino la destrozaba contra las rocas cuando justo acababa de llegar a puerto o creía estar haciéndolo. Pero de la sorpresa reaccionó rápida y apasionadamente. Devolvió el beso con ardor no del todo fingido. La excitación que sintió por la presencia de un peligro abismal, y por presentir también que quizás no todo estaba perdido, que podía ser que no, que todavía….la impulsó hacia delante.Devolvió con caricias cada vez más verdaderas las de él. Les costó desasirse ambos embretados en un deseo tan sorpresivo, súbito e inesperado que costaba comprender.
El médico se paró, se arregló unos instantes la corbata y tomó aire serenándose. Asomó a la puerta y despidió a la secretaria que estaba ya lista para partir y lo hizo rauda, sus obligaciones familiares por delante seguro, o vaya a saber uno.
Salustio volvió y retomó donde había dejado. No había que hablar. Ni una sola palabra cruzaron porque la relación estaba declarada. El poder, el control la posesión de aquel secreto los unía y atraía como un electrón a su núcleo. No lo sabían ni podrían haberlo expresado pero esa verdad hirviente, capaz de quemar cualquier envoltorio en que pudiera pretender envolvérsela los derretía y volvía una sola masa de lava que corría, donde se fundían las individualidades.
Hicieron el amor frenéticamente en un amplio sofá que había visto ya innumerables escarceos amorosos del Dr. Salustio. Quedaron saciados pero al rato ambos se buscaron nuevamente.
Cuando cobraron consciencia de la hora, eran las 9 de la noche y estaban agotados, feliz él por el final si no inesperado, no tan rápida ni satisfactoriamente: se había acostado con Paula Alarcón!! la mujer quizás más linda del país. Y ella lo había buscado, seguido. Ella lo había amado. Paula por su parte, lucía conmovida. No transitaba los mismos carriles que él. Volvía a ser la de siempre. La que calculaba, sonreía, seducía y recalculaba tras analizar los efectos de
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