Dos derechos: alimentación e identidad

La diputada nacional recuerda la historia del Hogar Escuela Evita y reclama la pronta sanción del proyecto de ley que lo declara "lugar histórico nacional".

Escribe Adriana Puiggrós (*)

Después de algunos años volví al Hogar Escuela "Evita" que depende de la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires. Fui a una presentación del Teatro de la Identidad, de las Abuelas de Plaza de Mayo. Desde que salí no me abandona el sonsonete de una paráfrasis del verso de B. Fernández Moreno: "A sus gobernantes, Señor, qué les pasa, ¿odian a los niños, odian el amor?".

Observo que la preocupación nubla la mirada de los directivos y docentes: desde la semana pasada reciben la mitad de las raciones de comida asignadas. Seguramente a la hora de hacer sus cuentas y de medir costo y beneficio -pienso- los gobernantes de la Provincia han decidido que solo la mitad de los chicos del "Evita" coma o bien que cada uno coma la mitad de lo que necesita. Lo mismo ocurre en todos los comedores de la Provincia.

Al "Evita" concurren casi setecientos niños y adolescentes muchos de los cuales reciben en el Hogar Escuela la única comida del día. No es que los alumnos estén castigados por algún mal comportamiento sino que están afectados por ser pobres, por la mala administración, por la mágica capacidad de evaporación de los fondos y por el desdén. Cualquier explicación macro o microeconómica sobre las causas carece de validez en la principal provincia productora de alimentos del país. Estamos ante indiferencia que se torna maldad -alguna vez es necesario referirse a la maldad- cuando daña repetidamente a otro.

Me paro en la entrada del pabellón principal, el que está más habitable, miro en torno el terreno de 92 has. adonde está enclavado el Hogar, y veo el denso bosque que cubre el predio que Evita hiciera la forestar. La institución fue construida como casino pero ella quiso destinarla a un Hogar para niños, es decir el lugar (que no siempre puede ser la familia) donde se recibe y se entrega cariño, enseñanza, comprensión, calorcito y alimentos. ¿Qué diría si supiera los avatares que le ocurrieron al Hogar?

En su origen formó parte del emprendimiento desarrollado en el municipio de Esteban Echeverría, que comprendió el aeropuerto, los barrios Uno Justicialista y Ciudad Evita, las piletas olímpicas, la Iglesia de la Virgen de Loreto y la forestación de una amplia zona. Este conjunto denominado "Operación Territorial Ezeiza" se llevó a cabo en la primera presidencia de Juan Domingo Perón, con el General Juan Pistarini como ministro de Obras Públicas.

La Revolución Libertadora la despojó de su nombre ("Evita" era una de las palabras que el decreto 4161 había ordenado hacer desaparecer) y comenzó la larga serie de intervenciones civiles, militares y eclesiásticas. El edificio fue la trinchera del dirigente del comando de Organización Alberto Brito Lima en el trágico operativo de regreso de Perón en 1972.

A los más pequeños que concurren al Hogar los han acechado monstruos peores que el lobo del bosque. En varias ocasiones se intentó convertirlo en una cárcel para adolescentes (un profesor guarda aún un recibo de sueldo donde consta "Hogar - cárcel") y nunca han quitado sus fauces los acechadores que quieren apropiarse del predio para hacer negocios inmobiliarios o casinos.

Evita ya se había dado cuenta de ese peligro cuando mandó cambiar el destino original del predio, que era un hotel casino, por el Hogar Escuela. En lugar de mesas de juego hizo construir dos salas de cine-teatro con telones de terciopelo, montar el equipamiento de luz y sonido más moderno de la época y armarios colmados de trajes para los pequeños actores, bibliotecas, secadoras a vapor y lavadoras de piso con tambores de bronce. Como entendió que a los chicos hay que darles de comer, y serían muchos, puso máquinas pelapapas y cortadoras de carne. Y como los amaba, agregó una máquina de hacer helados.

En 2007 el gobierno provincial comenzó una importante obra de reconstrucción y reorganización institucional que quedó interrumpida poco después. En la actualidad el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación ha retomado esa obra. Ojalá que, además de los pabellones, arregle el museo que se organizó en aquel año y que contiene la historia de la institución pero cuyas goteras están arruinando el histórico contenido y, como la persona que lo cuidaba murió, el actual gobierno de la provincia no nombrará reemplazante. En el 2007 (Res. Pcial. 157) se restituyó al hogar su nombre original "Evita", su identidad. El 5/03/2014 presentamos por tercera vez consecutiva un proyecto para declarar "Lugar histórico Nacional" al complejo socio educativo. Es de esperarse que en esta oportunidad alcance su aprobación.

(*) Adriana Puiggrós es diputada nacional por el Frente Grande en el Frente para la Victoria (FPV) en representanción de la provincia de Buenos Aires.

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