Dos mucamas dicen que limpiaron la sangre
*El fiscal Diego Molina Pico pidió hoy la detención de una de ellas por falso testimonio, pero el tribunal lo rechazó.
*Le marcaron varias contradicciones, entre ellas, que nadie le dijo que limpiara la escena del crimen, cuando Bártoli se lo ordenó.
*Además, confirmó que había tirado ropa manchada con sangre, que para el fiscal se ensució salpicada por los balazos.
Dos mucamas admitieron hoy que luego del velatorio de María Marta García Belsunce limpiaron la casa donde habían asesinado a la mujer y que tiraron a la basura un pantalón del viudo que estaba manchado con sangre, a pedido del cuñado de la víctima, Guillermo Bártoli.
Una de las empleadas es Mirta Molina, quien todavía continúa trabajando para el viudo Carlos Carrascosa y casi queda presa por falso testimonio, y Ema Benítez, que hasta 1999 iba a limpiar la casa del matrimonio tres veces por semana.
Ambas fueron interrogadas en la audiencia número 24 del juicio que se sigue a Carrascosa, pero Molina incurrió en ocho contradicciones u omisiones que beneficiaban al imputado y por eso el fiscal Diego Molina Pico reclamó su detención.
"A los testigos no hay que prepararlos de esta manera", llegó a decir el fiscal, pero el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro finalmente decidió no detener a la testigo porque a medida que se le marcaban las contradicciones terminó reconociendo su declaración original.
Desde el momento en que la mujer se sentó frente a los jueces María Angélica Etcheverry, Luis Rizzi y Hernán San Martín, quedó claro cuál iba a ser el perfil de la testimonial, ya que aclaró que "Don Carlos" (por Carrascosa) era su "patrón" y que seguía limpiando una vez por semana la casa del country Carmel.
Molina explicó que al día siguiente de la muerte de su patrona, el 28 de octubre de 2002, fue al velatorio junto a Benítez, y que allí prepararon y sirvieron café.
Pero el punto central del interrogatorio del fiscal se centró en qué pasó después de que se fue la gente del velatorio.
Molina contó que tanto ella como Benítez y el jardinero Fabricio Courreges se quedaron limpiando, pero en su declaración espontánea olvidó decir quién le había dado esa instrucción.
"¿Por qué se puso a limpiar?" preguntó Molina Pico y la testigo contestó: "Porque es mi trabajo", pero luego recordó que fue Bártoli quien se lo ordenó, aunque prefirió usar la frase "ordenar y ventilar".
Benítez, por su parte, explicó que cuando los familiares y amigos empezaron a prepararse para ir al entierro en el cementerio de la Recoleta, ella prefirió quedarse a limpiar porque escuchó que Carrascosa "iba a venir a dormir a la noche".
"Había olor a sangre en el cuarto, entonces yo decidí tirar todo porque me pareció que era un mal recuerdo para la familia ver las sábanas donde la habían velado. Pero a mi no me lo pidió nadie", remarcó Benítez sin que nadie se lo preguntara.
Sin embargo, luego reconoció que fue Bártoli quien antes de irse al cementerio le dijo: "¿Usted se va a quedar a limpiar? Tire un pantalón de Carlos que está en el cuarto de vestir".
Según Benítez, ese pantalón "tenía sangre aguada en la parte de adelante" y ella lo colocó en una bolsa junto con sábanas y toallas manchadas y la almohada de la cama porque la sangre que salía de la cabeza de María Marta la había traspasado hasta el colchón.
Molina, en tanto, recordó que ese pantalón, así como una camisa blanca y una bombacha de campo de María Marta, estaban dentro de un "mueblecito" ubicado debajo del lavatorio y que las tres prendas estaban manchados con sangre.
Por ese motivo, señaló, ella lavó a mano y en lavarropas esas prendas, las zapatillas, también manchadas con sangre de la víctima, mientras que el pantalón de Carrascosa lo tiraron porque "no había quedado bien".
La teoría de Molina Pico es que esas tres prendas fueron escondidas en el mueble porque Carrascosa se manchó el pantalón en el momento del crimen de su esposa, y no cuando la sacó de la bañadera como sostiene el viudo, y que la camisa y la bombacha de campo de María Marta también fueron salpicadas con los balazos.
Sobre el colchón, Benítez relató que lo sacó de la cama, lo llevó al balcón con ayuda del jardinero y que lo lavó a la altura de la cabecera porque tenía una mancha bastante grande.
En otro tramo de los interrogatorios, las mucamas reconocieron haber limpiado manchas en la alfombra del dormitorio, en la pared -una de tres dedos con sangre al lado de la puerta- y todo el baño, donde había restos de sangre en la bañera, los azulejos y cerca del inodoro y el bidet.
Para sus tareas, usaron detergente, lavandina, cepillos y hasta el limpiador de autos "Car Wash", lo cual prácticamente impidió recoger manchas de sangre de la escena del crimen cuando se descubrió que María Marta había sido asesinada.
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