Dramático: dopaba, ataba y usaba de "esclava sexual" a su novia a cambio de droga
Por NA
Andrea y Rodolfo perdieron contacto con Carolina tras estos hechos y hasta fueron a su casa de Villa Páez, pero según dijeron, siempre recibían respuestas negativas por parte del muchacho y de su padre, que también vivía en esa vivienda.
Nada supieron de Carolina hasta el 2 de enero pasado, cuando apareció inesperadamente en su casa "rociada con nafta y con una marca morada en el cuello".
"Me contó que su pareja la había colgado de una viga", explicó Andrea, quien recordó que su hija gritaba estruendosamente por las noches.
Carolina estuvo diez días internada en la Colonia Santa María, en el valle de Punilla, y quienes la atendieron allí detectaron que tenía abstinencia de drogas y signos de violencia física.
Distintos estudios determinaron consumo de crack (cocaína mezclada con bicarbonato para hacerla fumable), una droga altamente adictiva y que destruye neuronas en el corto plazo.
A fines de febrero último, Carolina regresó al barrio Villa Páez con su novio, quien supuestamente la amenazaba con hacerle daño a su familia y su pequeño hijo.
Nada más se supo de la joven hasta fines de julio, cuando sus padres tuvieron novedades de ella, luego de buscarla sin éxito en la casa que compartía con su pareja y su suegro.
"A tu hija la cambian por droga. Sacala de ahí porque te la van a devolver en una bolsa", le dijo un vecino de la zona a Rodolfo, padre de Carolina.
El 24 de julio, la chica aprovechó un descuido de su pareja y su suegro, escapó corriendo, se subió a un ómnibus urbano y llegó hasta la casa de sus padres.
"Estaba muy mal, golpeada, muy flaca, desnutrida, con 17 kilos menos", describió Andrea, que la llevó al hospital de Unquillo, donde un médico le recomendó dirigirse a la Unidad Judicial del Niño y la Mujer.
Según su madre, la joven contó que el novio y el padre del mismo la ataban a una cama para evitar que saliera de la casa, la obligaban a consumir cocaína y pastillas, e incluso que el muchacho dejaba que otros hombres abusaran de ella cambiándola por estupefacientes.
La joven también relató, según su papá Rodolfo, que le pegaron una puñalada debajo del muslo derecho y que en una ocasión su pareja le apuntó y efectuó un disparo, aunque la bala impactó contra una pared.
"Ella comentó que cuando estaba en la pieza y sentía ruidos en la mesa, como si martillaban, sabía que le esperaba lo peor, porque la gente que la tenía estaba moliendo pastillas para luego violarla", denunció Andrea.
Carolina permaneció internada en el Ipad hasta el jueves 9 de agosto pasado, donde los médicos que la atendieron aseguraron a sus padres que la muchacha no tiene crisis de abstinencia, lo que es un indicio de que no consumió por voluntad propia.
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