Argentina ingresó a un selecto grupo que produce soja transgénica en el sector público
Científicos e investigadores argentinos destacaron la importancia de contar con dos eventos biotecnológicos nacionales, que fueron anunciados el lunes por Cristina Kirchner junto al ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela: soja resistente a sequía y papa resistente a virus PVY.
"Esto no es ciencia y tecnología de gente encerrada en cubículos que no le comentan nada a nadie, al contrario son científicos, ambos del Conicet y profesores de nuestras universidades públicas, asociados con empresas nacionales, nos permitió ser el sexto miembro en el mundo que producen estos eventos biotecnológicos", remarcó la Presidenta, Cristina Kirchner.
Casamiquela destacó que "el mundo demanda cada vez más alimentos y es por eso que necesitamos continuar aumentando la productividad de nuestros cultivos. Y tener también productos agrobiotecnológicos propios corona los logros nacionales en materia de investigación agrícola, y esto hace que el país exhiba autonomía y liderazgo".
La investigadora del Conicet y responsable por el sector público de la soja HB4, Raquel Chan aseguró que "esto es importante ya que es el primer transgénico desarrollado íntegramente en Argentina y con propiedad intelectual de las Instituciones Públicas. Hasta ahora todos los transgénicos liberados para comercializar pertenecen a multinacionales, entonces va a ser la primera vez que un organismo transgénico, en este caso soja pero hay otros avances en espera, desarrollado enteramente en el sector público y con una empresa argentina".
Chan destacó que lo segundo por lo cual es importante este desarrollo tecnológico "es que aumenta la productividad de la soja. Argentina produce 50 millones de toneladas de soja al año eso implica un ingreso enorme para el país y el aumento de productividad implica un incremento en ese ingreso, o sea que es importante para todos los argentinos".
El logro argentino posiciona al país en un grupo muy reducido que incluye solo a Brasil (1 poroto), Cuba (1 maíz), Indonesia (1 caña), China (5 cultivos) y EEUU (más de 40). Se trata de dos productos que serán fundamentales para la economía de los productores en diversos sectores del territorio nacional y permitirá un fuerte desembarco en mercados internacionales.
El investigador del Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología –INGEBI– del CONICET, Alejandro Mentaberry afirmó: "El Estado ha sido pionero en esto. Ejerce un rol necesario ya que es el que tiene que correr los primeros riesgos, para mí es muy satisfactorio ya que uno ahora puede participar activamente en promover estas políticas y su potencial y como va a repercutir en la riqueza del país y en el bienestar de la sociedad".
Desde el Conicet ya se viene trabajando hace muchos años, desde el año 1989 donde se desarrolló papas modificadas genéticamente que tiene una resistencia constitutiva a un virus importante para la papa. Ese es básicamente el trabajo que se ha presentado, un trabajo que ya fue aprobado a nivel del CONABIA, del SENASA, de la Dirección de Mercados Internacionales.
Soja resistente sequía
Es la primera vez a nivel mundial que se aprueba un producto de tolerancia a sequía en soja y fue creado a través de un emprendimiento nacional con interacción público-privado y que permite mantener los rendimientos en condiciones de carencia temporal de agua.
Fue desarrollada por el grupo de trabajo que conduce la doctora Raquel Chan, de la Universidad Nacional del Litoral e investigadora del CONICET. Luego esta tecnología fue incorporada en soja por la empresa nacional INDEAR, del grupo BIOCERES.
Papa resistente a virus PVY
Las papas sufren varias enfermedades virales endémicas que provocan pérdidas considerables para economías regionales del sur, centro y norte del país. El virus PVY (Potato Virus Y) es el principal de estas enfermedades y puede causar pérdidas económicas de hasta el 80% del cultivo y la infección usualmente obliga al productor a volver a comprar semilla de papa año tras año.
Este cultivo es resistente a un virus que es endémico para todas las zonas de producción papera de Argentina, y es un claro ejemplo de solución a un problema específico de una cadena productiva nacional. Además, si bien no eliminará la necesidad de volver a comprar semilla libre de estas y otras enfermedades en forma periódica, permitirá espaciarlo con 2-3 temporadas de resiembra, de "uso propio" por parte del productor, lo cual le dará más libertad para manejar su cultivo y reducirá sus costos.
Es una tecnología desarrollada por investigadores del Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología –INGEBI– del CONICET, los doctores Fernando Bravo Almonacid y Alejandro Mentaberry. Cabe destacar que este mismo grupo y otro del INTA liderado por el doctor Esteban Hopp han desarrollado más variedades de papa con diferentes mejoras biotecnológicas que también podrían estar disponibles para el productor en poco tiempo más. La empresa nacional que promueve la comercialización del producto es TECNOPLANT, una subsidiaria del grupo SIDUS.
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