A modo de ejemplo, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, destacó que estudios de ese organismo sobre la Argentina, Brasil, Chile y Uruguay "indican que la mejora en el salario mínimo se ha traducido en una caída de la desigualdad sin afectar negativamente el empleo. Esto ha tenido lugar en un contexto de crecimiento del empleo y de fuerte formalización laboral".
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En tanto, el secretario ejecutivo adjunto de la CEPAL, Antonio Prado, advirtió que las políticas de salario mínimo en la región deberían basarse en un incremento progresivo, coherente con las políticas macroeconómicas, productivas y de crédito.
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A nivel regional, México es el país que se encuentra más relegado a la hora de definir salarios mínimos los suficientemente fuertes que permitan reducir la desigualdad. En ese sentido, la CEPAL advirtió que México es el único país de la región en el que el salario mínimo está por debajo (un 0,66%) del umbral de la pobreza, mientras que Costa Rica, en este punto, es el que mejor ubicado está. Su salario mínimo es 3,18 veces mayor que el ingreso que marca el umbral de la pobreza.
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Frente a este escenario, el jefe de Gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, señaló que su país "está sufriendo una nueva oleada de precarización del empleo" razón por la cual es necesario debatir la posibilidad de avanzar hacia el fortalecimiento del salario mínimo.
En esa línea, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro, abogó por profundizar la redistribución de la riqueza, equilibrar los logros macroeconómicos con las necesidades microeconómicas de modo de construir, con la participación de todos los sectores en México, una ecuación que permita reducir la desigualdad y la pobreza.
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