Thomas Griesa, entre las dudas y la indefinición sobre el pago de bonos

Economía

La peor parte en la audiencia del último martes se la llevó la abogada del Citibank que, debido a la confusión del juez norteamericano, debió repetir una otra vez sus planteos a favor de que se habilite el pago a bonistas. ¿De qué bonos estamos hablando?, planteó en un momento el magistrado.

El martes en la Corte del Segundo Circuito de Nueva York. Sentados a la mesa: el juez norteamericano de 83 años, Thomas Griesa, representantes del Citibank Argentina, del país y de los fondos buitre NML Capital, Aurelius y Blue Angel. En el aire, el desconcierto de los asistentes frente a la actitud de magistrado: preguntó una y otra vez sobre los mismos temas; pidió precisiones sobre asuntos que ya vienen siendo analizados desde hace varios meses.
No es la primera vez: en julio pasado, tras otra audiencia, hasta el diario The New York Times criticó al juez, por considera que el magistrado había dejado "totalmente en claro" que "no terminó de entender las transacciones de bonos -de la Argentina- sobre las que decidió durante años".
La historia se repitió en la audiencia del último martes. El magistrado no sabía dónde están depositados los fondos para el pago de bonistas ni de qué títulos estaban hablando en la audiencia. "Va un poco rápido para mí", le dijo a la abogada a Wagner durante su exposición en favor de la liberación del pago.
Eso se desprende de la transcripción de la audiencia de más de dos horas: la abogada del Citibank Argentina, Karen Wagner, debió repetir hasta cuatro veces los principales argumentos de su defensa, que ya habían sido detallados en distintos escritos durante los últimos meses.

En la audiencia del martes, el Citi y Argentina pidieron al juez que libere definitivamente el pago de bonos en dólares emitidos bajo ley argentina, que se depositan en cuentas del banco de origen estadounidense.

Dos fueron los argumentos principales: que los bonos no constituyen deuda externa, según se define en el Fiscal Agency Agreement (FAA), sino deuda doméstica en moneda extranjera (DFCI, sus siglas en inglés) que se originan y pagan en Argentina y, por lo tanto, estarían exceptuados de la cláusula pari passu, que atañe a la deuda externa.

El segundo punto argumentado es que el Citi no es un agente pagador, sino que actúa como "custodio" del dinero que recibe de la Central de Registro y Liquidación de Pasivos Públicos y Fideicomisos Financieros (CRYL) del Gobierno, vía Caja de Valores.

Wagner llevaba un tiempo largo presentando argumentos cuando Griesa la interrumpió: "¿De qué bonos estamos hablando?", preguntó. La letrada insistió en que se trataban de los títulos en divisa emitidos bajo ley argentina. "Va un poco rápido para mí", siguió el juez, y Wagner volvió a empezar.

Luego, Wagner relató el proceso de pagos. Los certificados globales se encuentran depositados en el CRYL, en Argentina. El dinero se paga vía Caja de Valores y cuando llega al Citi, ya es de los clientes, que tienen las cuentas allí. Los bonos, insistió Wagner están en la Argentina.

-¿En el Banco Central?-, preguntó Griesa.
-No en el Banco Central, sino en una agencia de clearing.
-¿En CRYL?
-Sí-, respondió Wagner, que debió deletrear las siglas.
-¿Qué es eso?-, preguntó Griesa, que acababa de recibir una explicación, que, a su vez, ya estaba en los escritos presentados ante su Corte. Wagner volvió a describir las funciones de la CRYL.

Luego, Wagner explicó a Griesa cómo se diferencia la deuda externa de la DFCI, según el FAA. Se valió para eso de tres hojas de papel con punteos que alcanzó al juez. En ese resumen pretendió demostrar que, contractualmente, los bonos no son deuda externa y están exentos de la órbita de Nueva York. "No está sujeta a la cláusula de Pari Passu", concluyó la letrada. "Debo pedirle que vuelva sobre eso de nuevo", solicitó el juez, y la explicación volvió a comenzar.

Wagner intentó dejar en claro que el Citibank no forma parte del proceso de pagos, sino que recibe el dinero en cuentas que son de los clientes. "Dígalo de nuevo. Lo ha dicho un montón de veces, pero dígalo de nuevo. ¿Cuál fue el rol del Citibank?", inquirió Griesa por última vez.

Los holdouts, representados por el abogado Edward Frieadman, refutaron ambos: insistieron en que los bonos se ofrecieron en el exterior y no sólo en el país y sindicaron al Citi como una parte fundamental en la cadena de pagos. Esto es importante porque Griesa ordenó a quienes participen de esa ingeniería de pago no colaborar con Argentina en la evasión de su sentencia, que impide pagar la deuda reestructurada.

El juez deberá resolver ahora si considera a los bonos argentinos como deuda externa (por lo que podría congelarlos) y si el Citi forma parte del proceso de pagos y, por lo tanto, puede ser sancionado. El magistrado pareció más preocupado por lo se gundo que por lo primero. "Son bonos", intentó zanjar la discusión sobre su calificación como deuda externa o no. El mercado lo espera en vilo.

La historia se repite. En julio, hasta el diario The New York Times criticó al juez, por considera que el magistrado había dejado "totalmente en claro" que "no terminó de entender las transacciones de bonos -de la Argentina- sobre las que decidió durante años".

Griesa "difícilmente pudo inspirar confianza en el sistema legal estadounidense", se resaltaba en un artículo periodístico. Fue después de que se conoció la transcripción de esa audiencia, donde Griesa tuvo dudas del alcance de sus decisiones, repreguntó hasta el cansancio la ruta de pago y las entidades involucradas, y se reservó de emitir opinión sobre el destino de los pagos realizados por la Argentina a los bonistas del canje, que quedaron en una especie de limbo legal.
"Thomas Poole Griesa es juez federal desde hace 42 años. Hace una década que lidia con el default de la deuda argentina. Recién ahora está aprendiendo Griesa lo complicada que puede ser la vida para un juez cuando busca controlar las acciones de un gobierno soberano y dicta resoluciones supuestamente obligatorias para aquellos que, en circunstancias normales, nunca estarían bajo jurisdicción de un tribunal estadounidense", se destacaba en ese artículo.

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