El cajero que atendió a Píparo afirmó que es "una víctima"

Gerardo Pereda, quien le dio el dinero a la mujer poco antes de ser asaltada por motochorros, se presentó ante el fiscal del caso.

Télam
Por Télam

El cajero del banco Santander Río, Gerardo Pereda, que atendió a Carolina Píparo cuando fue víctima de una salidera bancaria, aseguró hoy que es inocente, al declarar ante el fiscal platense Marcelo Romero.

"Soy inocente, no tengo nada que ver con este hecho y por este caso soy una víctima de la inseguridad", dijo Pereda a la prensa luego de declarar en la causa en la que la mujer se encuentra en grave estado de salud y su hijo nacido luego del hecho murió a los siete días de vida.


 


"Esto para mí es un mal sueño, yo también me siento víctima de la inseguridad existente y estoy sumamente mortificado por la situación de la familia de la víctima y también la mía", aseguró Pereda ante el fiscal.


 


El tesorero de la entidad, que el día que Carolina retiró el dinero se encontraba como cajero circunstancial, prestó declaración informativa debido a que está como imputado no procesado en la causa. Es que tras el hecho, Píparo le dijo a su marido "fue el cajero", declaración que fue incorporada a la causa por los abogados querellantes.


 


La mujer, embarazada de ocho meses, había concurrido con su esposo el pasado 28 de julio a la sucursal de 7 y 42 a retirar 20.000 dólares pero el cajero le dijo que regresara al día siguiente porque no había fondos suficientes y le entregó sólo 10.000 dólares.


 


Si bien les llamó la atención, Carolina volvió al día siguiente y retiró 10.000 dólares y 13.000 pesos, los que le fueron robados cuando regresaba a su casa. Al menos dos delincuentes la balearon y por eso debieron realizarle una cesárea de urgencia de la que nació Isidro, que falleció una semana después.


 


Ante el fiscal, el tesorero explicó que ante la solicitud de extracción de los 20.000 dólares consideró "que no le podía pagar esa cantidad tomando en cuenta la disponibilidad de moneda extranjera que había en el banco".


 


Como la mujer "no había notificado previamente a ningún empleado de su intención de sacar ese dinero le comuniqué que esa cantidad no se la podía pagar y que cabía pedir un camión de caudales para el día siguiente", añadió.


 


Además, precisó que el objetivo "era poder mantener esa cantidad de dólares en el tesoro para poder manejar las operaciones diarias sin ningún tipo de problemas", aunque admitió que como Píparo le preguntó sobre la posibilidad de que le adelantara algo le entregó 10.000 dólares.


 


El tesorero explicó que ante esas situaciones se acuerda previamente la entrega con el cliente para solicitar, en caso que sea necesario, que el transporte de caudales traiga el dinero necesario para hacer frente a la operación.


 


Cuando se lo consultó sobre si observó movimientos extraños en referencia a la presencia de un posible "marcador", declaró que "no", aunque aclaró que para esa tarea "está la gente de seguridad". "No tengo nada que ver, sólo hice el trabajo que hago durante veintiocho años", concluyó.

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