El cuento del barrilete cósmico II
*El 24 de junio de 1987 no es una fecha más. Coincidencias… puede ser.
*A un año y dos días del gol del barrilete cósmico, nacía en Rosario, provincia de Santa Fe, Lionel Andrés Messi…
*Hoy, a más de 20 años de esa obra maestra, "El Pulga" emuló esa jugada, y minutouno.com te cuenta la historia.
Parece un cuento de Julio Cortázar, algo fantástico como estaba acostumbrado el escritor a contar sus historias. Un ilusionismo, un sueño, una reencarnación… este joven rosarino ni siquiera había nacido cuando Diego Armando Maradona marcara un gol de antología.
Jorge Messi, padre de Lionel, seguidor y apasionado del fútbol, seguramente se impregnó de aquel extraordinario gol de Maradona. Su gen infectado con esa imagen del ´86 fue heredado por su hijo. Y lógico, "Lío" lo tomó al pie de la letra y calcó la majestuosa jugada. Habrá sido por lo antes mencionado… lo habrá mirado varias veces por videos, se lo habrá contado su padre… no lo sabemos…
Hipótesis, anécdotas, sociólogos opinarán y ensayarán sobre este fenómeno que se produjo, ahora bien… repasemos el pasado y el presente… el futuro no lo develaremos porque no tenemos la bola de cristal.
Los amantes del fútbol no dudarán que el gol del Lionel Messi haya sido una verdadera obra de arte, y un gol que quedará en la historia de este deporte.
Los halagos fueron muchos. Pero el hincha no olvida ni acepta semejanzas, sino hechos.
El currículum de Messi es escueto aún, le falta llenarlo. En esa materia, Maradona lo tiene bien completo y su boletín promedia 10, con medalla de oro. El recordado gol a Inglaterra, y aquel recorrido de Diego por la banda derecha en el mundial de México, no tiene parangón con el de Lionel en la Copa del Rey de España ante el Getafe.
Lo que sí dejó este destello del crack del Barcelona a los argentinos y demás simpatizantes de fútbol del resto del mundo fue transportarse al 22 de junio de 1986, cuando el mejor jugador de todos los tiempos, en tierras aztecas, logró a los 10 minutos de la segunda etapa el mejor gol de todos los tiempos. Único, irrepetible e inigualable.
Un gol que quedó en la retina de millones de personas que nunca olvidarán. Como así tampoco el recordado relato del relator uruguayo Víctor Hugo Morales.
La comparación de estas obras de artes no es absurda, pero tampoco hay que llegar al límite de la exageración. Maradona hubo uno sólo y pasará mucho tiempo para que se pueda ver a otro gran jugador o genio del balón.
Lionel está en plena maduración y está en el buen camino. La jugada mágica y réplica maradoniana, sólo fue un regalo para “Pelusa” que sigue recuperándose de sus adicciones.
Los pies del “Pulga”, por ahora, pese a los millones de dólares que posee, están en la tierra. La mochila que carga es muy dura. Los argentinos están ilusionados con su calidad de juego, de cara al futuro. Pero habrá que esperar. El sueño de otro mundial todavía no se hizo realidad, y ya lleva 21 años de espera del último conseguido.
Reitero, “Diez”, hubo uno solo. Conquistó y ganó todo. El chiquilín va por eso. La presión es mucha. Dejemos de ser técnicos, psicólogos y analistas. Hay que disfrutar de Lionel y de otros tantos más. Las pruebas del futuro nos darán las pruebas y los resultados.
Mientras tanto, aplausos… Nada más.
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