El descuido de las personas que abandonan sus mascotas

*Por el Prof. Leonardo Sepiurka.

Cuando terminan las clases, hay quienes recurren a un cachorro para ocupar el tiempo ocioso y entretener a los niños.


 


Este "pasatiempo de verano" es ni más ni menos que un ser vivo que crece, demanda espacio, tiempo y gastos. Es por ello que suele ocurrir que con el fin de las vacaciones no encuentran mejor idea que dejarlos abandonados en la vía pública, constituyendo un peligro para la comunidad y para sus vidas.


 


Existen razones adicionales que llevan al abandono, como la llegada del hijo esperado, la alergia de un miembro del hogar a los pelos o descamaciones de perros o gatos, la ruptura de los vínculos familiares, o el desempleo entre varias causas posibles que expulsan a la hasta ese momento "tan querida mascota" del seno del hogar.


 


En Argentina es difícil saber cuál es el número real de animales abandonados, debiéndonos guiar por la intuición o la percepción. Y la percepción me indica que veo prematuramente en la calle más animales abandonados que en años previos.


 


En España, donde la mayoría de los animales deben ser identificados con microchips y declarados en las distintas comunas,  en el año 2008 se han contabilizado 100.000 abandonos de perros y gatos, los que en distintos porcentajes ocupan las estadísticas de las diversas regiones evaluadas.


 


En Estados Unidos se habla de que se deshacen de 7.000.000 de animales en promedio (entre 6 y 8 millones) haciéndose cargo las autoridades y sociedades humanitarias de reubicar a la mitad de ellos mientras el resto son sacrificados.


 


Hoy más que nunca se deberá insistir con las campañas de esterilización de machos y hembras. La castración resulta ser la herramienta más eficaz para controlar y planificar las poblaciones animales.


 


Pero por supuesto para no dejarlos abandonados, ya que aunque estén castrados siguen constituyendo un serio peligro de permanecer sueltos en la vía pública.


 


Vuelvo a insistir en el punto alguna vez abordado de la tenencia responsable de los animales. Quien se va a hacer cargo de una mascota debe conocer acabadamente las responsabilidades que ello implica, y las obligaciones que asume.


 


Si ha ello no está dispuesto, le sugiero entonces que recorra jugueterías buscando el perro o gato de peluche que más le satisfaga. Tendrá un gasto por única vez, no adquiere responsabilidades y se podrá deshacer de él cuando se le antoje.


 


Prof. Leonardo José Sepiurka

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