¡El enganche está colgado!
*Es una raza en extinción que está haciendo efecto en la Argentina.
*Son únicos en su especie: tienen habilidad, creatividad y le dan brillo al espectáculo, pero en la actualidad no son tenidos en cuenta por los técnicos.
*Llamativamente, cada vez se cotizan más en todo el mundo.
Jugadores-varios
Parece mentira pero el tiempo pasa, y por eso habrá que ajustarse a la realidad. La tendencia en el fútbol mundial indica que el “enganche” es una especie en extinción y que está haciendo efecto dominó en nuestras tierras.
Su función es la de jugar en libertad en tres cuartos de cancha hacia adelante. Es el que le da alegría a la gente, el jugador distinto, el elegido, el que hace la pausa, el que le otorga “belleza” y fantasía al juego con sus pinceladas, sutilezas, asistencias de lujo o pases milimétricos a los delanteros. En una palabra: es la “manija” del equipo, el nexo de comunicación entre el mediocampo y la zona de ataque.
En la actualidad, el enganche pasó a ser un puesto prescindible en todo el planeta fútbol. Así lo entendieron primero en Europa, donde prevalece la rigidez sobre la creatividad y el físico sobre la habilidad. Y más tarde, el contagio vino a la Argentina.
Una muestra clara del estilo de juego europeo se vio reflejada en el Mundial de Alemania, donde el enganche pasó a ser una pieza de museo. El tradicional y (muchas veces aburrido) sistema 4-4-2 es la criptonita del enganche y todos las selecciones padecieron, en mayor o menor medida, en la última Copa del Mundo.
Enganches for export
La Argentina ha sido una verdadera fábrica de enganches cuando el puesto gozaba de popularidad. Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Marcelo Gallardo, Ezequiel González, Rubén Capria, Ariel Ibagaza, Federico Insúa, Leandro Romagnoli y hasta Leandro Gracián son algunos ejemplos de los jugadores con gusto refinado por la pelota y el buen juego que cumplen dicha función con naturalidad.
La realidad indica lo contrario, el enganche está colgado. Insúa no entra en el esquema de juego del Borussia Moengengladbach de Alemania.
En España, y más allá de su problema personal con Pellegrini, Riquelme no tiene lugar pero su pase está cotizado unos €18 millones. Aimar sufre desde el banco y cuando entra, porque no pude jugar en otra función que no sea la de asistir a sus compañeros.
Es más, en la Argentina, Gallardo ni siquiera era tenido en cuenta por Passarella en su última etapa en River y por eso tuvo que emigrar a Francia (PSG). Otro caso es del “Pipi” Romagnoli, quien tuvo un fugaz paso México y hoy trata de adaptarse al fútbol de Portugal.
Como sugerencia, si usted acaba de ver suellto a un enganche, no lo dude: llame urgente al 911 porque el fútbol lo necesita.
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