El instinto materno en los perros

*Por el Prof. Leonardo Sepiurka.

En la nota “Una perra encuentra a un bebé recién nacido y se lo lleva con sus cachorros para cuidarlo”, se hace referencia a la perra China que encontró un bebé y para protegerlo del frío lo llevó a su cucha junto a sus cachorros recientemente nacidos.


 


El instinto materno que obró en este caso con una actitud de protección, es común y habitual en la especie. Se ve reflejado cuando un bebé se acerca a una pileta de natación, llegando a rescatarlos si estos cayeran dentro de ella.


 


Poseen esa percepción del peligro y tratan de evitar los riesgos y, de suceder un accidente, se movilizan rápidamente para rescatar a las víctimas.


 


Conocen perfectamente la capacidad de su mordida y regulan naturalmente la presión ejercida para tomarlos -sin llegar ni siquiera a lesionarlos- y sacarlos de la situación de riesgo.


 


Las reacciones indeseables por parte de animales peligrosos o con patologías del comportamiento se inscriben en otro capítulo. Forman también parte del abanico de posibles respuestas frente a una presa, o frente a un contrincante, compitiendo por una hembra o por un territorio.


 


Ocasionalmente y por competencia, algunas perras pueden robar los cachorros de otras asumiéndolos como propios, y pueden llegar a producir leche para amamantarlos.


 


Es también frecuente que sin estar frente a esta situación, las perras presenten lo que se conoce como embarazo psicológico, con una mímica del parto y del amamantamiento, rascando el piso como cuando preparan el lecho donde parirían, y tomando como alternativa algún muñeco o juguete que son imaginados como si fueran sus crías ubicándolos junto a su regazo.


 


Cuando citamos también en notas anteriores la imprevisibilidad de algunos animales riesgosos, hablábamos precisamente de ellos, sin generalizarlo a todos los otras razas de perros o mestizos, quienes naturalmente muestran otro tipo de comportamiento más previsibles y naturales.


  


En nota reciente comentaba que los animales tienen algo de humanos y los humanos todo lo propio de la condición animal, circunstancias de las que no se es cabalmente consciente.


 


Cabría sí razonar, si la evolución del hombre, superando a la de los animales que entonces lo acompañaban, es una adaptación evolutiva o tan solo se ha sobreadaptado a las actuales condiciones de vida.


 


El instinto animal a perdurado a lo largo del tiempo, mientras que el ser humano ha ido perdiendo capacidades innatas, y atrofiando mecanismos fisiológicos por falta de uso.


El alejamiento del entorno natural lo lleva a enfermarse incluyendo su esfera psíquica, y lo abrumador de las megalópolis y el estrés generado se traducen con distintas manifestaciones de enfermedad y fallas multiorgánicas.


 


Esto puede sucederla también a nuestros animales de compañía, pero en este caso China hizo uso de lo que su genética y su instinto le mandaban, rescatando con dulzura a ese bebé abandonado por su madre.


 


Recordemos lo que cuenta la historia, cuando cita que los fundadores de Roma -Romulo y Remo-, fueron protegidos y amamantados por una loba, y tuvieron la capacidad de crear las bases para el comienzo de un imperio. Salvando los siglos y las distancias, el episodio citado en esta nota puede ser equiparado.

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