El médico acusado de mala praxis "ni siquiera aprobó examen teórico"

* Clausuraron la clínica en la que murió Eliana Romero.

Télam
Por Télam
Un ex presidente de la Junta Examinadora del Colegio de Médicos de Santa Fe confirmó hoy que Luis Alberto Romero Hiriart, acusado por mala praxis en la causa que investiga la muerte de la joven Eliana Romero en una clínica privada bonaerense, rindió su examen para acceder a la especialidad de anestesiología pero "ni siquiera aprobó la parte teórica".

El Colegio de Médicos de Santa Fe de la Circunscripción I es el cuerpo encargado de evaluar a los médicos que quieren acceder a una especialidad en esa provincia, y se conforma por un grupo de expertos que miden las capacidades de quienes requieren el nuevo título.

En 1996, cuando Jorge Bogliotti presidía la Junta Examinadora,  Romero Hiriart buscaba su título habilitante como anestesiólogo. Boglioti detalló que los aspirantes deben cumplir una serie de  requisitos y que el examen consta de una parte teórica, una  escrita y otra práctica.

En este sentido, fue determinante al afirmar que "Romero Hiriart no pasó siquiera la parte teórica".
Por ese motivo "nunca trabajó como especialista en esta ciudad, porque todos los que así lo hacemos tenemos dos habilitaciones: provincial y nacional con una reválida del título cada cinco años", agregó a LT Radio Nacional del Litoral.

Boglioti intentó llevar tranquilidad y afirmó que "en Santa Fe todos los anestesiólogos que ejercen están aprobados".

Dos años después del fracaso en la prueba teórica, Romero Hiriart se trasladó a Rafaela, donde instaló un consultorio. Mediante una publicidad en varios medios de comunicación, promocionaba un novedoso sistema de curación de ciertas dolencias con la aplicación de inyecciones.

Hasta su clínica se dirigió un joven que sufría de fuertes migrañas y, por indicación del médico, comenzó a tratarse. En una de esas intervenciones, el paciente se descompensó y murió, por lo que su familia radicó la denuncia correspondiente.

La investigación determinó que la inoculación había tocado zonas sumamente delicadas del cuerpo, como el bulbo raquídeo.

“Comenzamos a averiguar y descubrimos que no era anestesiólogo, sino que solamente había concurrido a un curso de anestesiología", agregó el magistrado.

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