El metal en la decoración

*Cuando elegimos el equipamiento de nuestra nueva casa, o el que irá a renovar la que ya habitamos, es importante tener en cuenta cierta información que puede ser vital para nuestra salud.

Hemos hablado ya varias veces enfatizando la importancia del estudio geobiológico, ya que las radiaciones propias del terreno, sean de Hartmann, Curry, o bien Vetas de Agua, de estar en los lugares clave en nuestra vivienda pueden provocar alteraciones en nuestra salud, comenzando por irregularidades en el sueño, dolores al levantarnos, intolerancia, y enfermedades serias generadas por la desvitalización del organismo. También es posible que estén provocando infertilidad, problemas en la pareja, y una larga lista de desequilibrios que pueden llegar a ser muy serios, hasta terminales.

Cada día se vuelve más necesario aislarnos de tales radiaciones, ya que se multiplican e incrementan su intensidad con los cambios magnéticos en la atmósfera, con los vientos solares, con las tormentas, con la elevación de las napas de agua…fenómenos que sabemos bien que día a día se van incrementando.

La forma más sencilla de aislación, que a la vez sabemos que nos ayuda a recomponer nuestro equilibrio magnético cuando descansamos, es la Manta Magnética, plancha de pvc imantada que se coloca debajo del colchón y nos permite un sueño reparador y saludable cada noche.

Los de ustedes que ya la están usando (la mayoría desde hace varios años) saben bien a qué nos estamos refiriendo. El levantarse cada mañana descansado, despejado y vital, sin sueño y de buen humor. Sin esos dolores torturantes que no se van hasta entrado el día.

Hemos comprobado recientemente que el vencimiento de la efectividad de las Mantas Magnéticas es inversamente proporcional a la intensidad de las radiaciones mencionadas. O sea que a mayor intensidad de radiaciones, menor duración de la aislación.

En la mayoría de las veces, las Mantas Magnéticas tienen una vida útil mínima de cinco años. Cuatro cuando la radiación es especialmente intensa. Pero cuando dormimos sobre un colchón con resortes, que hoy en día están tan de moda, la durabilidad se reduce drásticamente a un máximo de dos años.

Es por este motivo que no recomendamos este tipo de colchones. Los resortes metálicos actúan como antenas atrayendo y aumentando la intensidad de las radiaciones nocivas. Lo mismo sucede con el metal como material para la confección de la cama, y de los muebles para el dormitorio en general.

El material más recomendado por su nobleza e inocuidad es la madera, sea maciza, sea reconstituída, natural o pintada, laqueada, o en cualquiera de sus versiones. Con ella no corremos riesgos de aumento de radiaciones. El mobiliario se ha construído en este material tradicionalmente en todas las culturas y en todos los tiempos. En cuanto al colchón, lo ideal es la lana, pero como su uso hoy en día no es común, generalmente recomendamos los colchones de goma espuma, aún de alta densidad.

Mientras menos elaborado es el material en la decoración y equipamiento, más saludables son los ambientes. Las cortinas, y en general las telas, tapicerías en alfombras, almohadones, etc., si son de algodón evitando las fibras sintéticas, favorecerán también la calidad de vida. Los materiales sintéticos generan fácilmente lo que llamamos “estática”, que es energía del tipo eléctrico, similar a las radiaciones geopatógenas.

En estos tiempos, estamos retomando la conciencia de que una vida más acorde con la naturaleza es una vida más sana. Si observamos estas leyes en el momento de redecorar, nos beneficiaríamos en muchos aspectos que hacen a nuestra calidad de vida.
                                               

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