El mundo lo compara con Diego

EFE
Por EFE

Lionel Messi volvió este domingo a emular a Diego Armando Maradona. Si frente al Getafe marcó un tanto parecido al que Maradona consiguió al dejar en el camino a unos cuantos defensores ingleses en el Mundial de México (1986), ahora ofreció para la historia del fútbol su particular versión de "La mano de Dios", al marcar el empate de su equipo ante el Espanyol con la mano.


 


Parece increíble, pero en unas pocas semanas Messi reprodujo dos jugadas calcadas a las que firmó en su día Maradona. En el tanto frente al Espanyol, Messi fue lo suficientemente hábil para adelantarse al arquero Carlos Kameni y rematar con la mano.

Era el 1-1 en el minuto 43. Los jugadores visitantes rodearon al árbitro, Rodríguez Santiago, y posteriormente al asistente Vallés Mazariegos, pero ni uno ni otro pudieron ver la acción, debido a la posición en la que se encontraban.

Messi se estiró para rematar de cabeza, pero no llegó. Con un toque sutil con su mano izquierda, introdujo el balón en la red. El asistente y el árbitro estaban en la parte derecha del ataque del Barcelona, pero el argentino fue tan pillo que no consiguió ser desenmascarado.

Aquel tanto de Maradona, logrado el 22 de junio de 1986, le permitió a Argentina clasificarse para las semifinales de ese Mundial, pero el gol marcado por Messi también podría tener trascendencia, ya que serviría en la obtención del título de la liga para el Barcelona.

En el estadio Azteca, Maradona se adelantó a Peter Shilton, en su salida de puños, y marcó el 2-1 en el minuto 6 de la primera parte de la prórroga. "Pelusa", 15 centímetros más bajo que Shilton, lo había superado en el salto.

El balón entró en la arco. El argentino festejó el gol, los jugadores ingleses reclamaron al árbitro, el técico Ali Bennaceur, que concedió el tanto, después de que su asistente le indicara el centro del campo.

En el Camp Nou, casi 21 años después, Messi volvió a recordar a su ídolo. En su salto, la "Pulga" (1,69 de altura) superó al meta camerunés Kameni, que mide 19 centímetros más y que, además, puede jugar con la manos.

Por cierto, Maradona tardó 19 años en admitir lo que todo el mundo sabía: que había sido él y no Dios, quien había marcado con la mano.

"Ahora sí puedo contar lo que en aquel momento no podía, lo que en aquel momento definí como "La mano de Dios"... Qué mano de Dios, ¡fue la mano del Diego! Y fue como robarle la billetera a los ingleses también", dijo en un programa televisivo.

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