El mundo no es una maqueta

*Los tornados, ciclones y maremotos arrasan con todo indicio de vida.
*Las circunstancias son distintas, pero las consecuencias son las mismas: especies en riesgos de extinción.
*Por el Médico Vet Leonardo Sepiruka.

En una nota anterior de este mismo blog de minutouno.com haciamos referencia a que Dios había creado al mundo en seis días y que había determinado que el séptimo era para descansar. Pero así como cada domingo se recomienza una nueva semana y cada día sucede a cada noche, la actividad en este planeta no cesa y tampoco es estático.



Las lentes satelitales nos acercan fotos de cada rincón de este planeta, pero son tan solo fotos, y retratan lo que pasó en el instante que fueron tomadas. Por mínimo que sea hay un tiempo requerido para tomar y enviar esas imágenes. Y ellas pertenecen pues al pasado inmediato.


Mientras tanto el mundo gira y bulle desde sus entrañas, estallando en las furibundas bocas de los volcanes y escupiendo lava hirviente desde sus entrañas. Esto que es visible y lamentable por sus consecuencias, sucede tambien en las profundidades del mar, donde se elevan picos que en algunos puntos son más altos que las más altas montañas que se ven sobre la faz de la tierra.


La altura de estos picos superan en ocasiones la superficie del mar apareciendo como islas volcánicas o permanecen ocultos por debajo. Las fumatas que arrastran minerales a temperaturas cuatro veces mayores a la de la ebullición del agua, paradójicamente generan vida. Uno de los métodos de esterilización preferidos para destruir ´bacterias es el calor o la ebullición, y sin embargo existen especies adaptadas a sobrevivir a altas temperaturas. Estas bacterias son fuente de alimentación de crustáceos, los que a su vez sirven de fuente nutritiva para especies superiores en la pirámide ecológica y así comienza la vida marina.



Como contraste brutal los tornados, ciclones y maremotos arrasan con todo indicio de vida. Las noticias de estos días cruzan desde Myanmar hasta Estados Unidos, vuelven a China o retornan al sur de nuestro pais. Las circunstancias son distintas, pero las consecuencias son las mismas.


Decenas de miles de vidas humanas son arrastradas en estas pinceladas que aparecen en la historia registrable de nuestra era, y junto a ellas las de los animales de compañía, los de producción o los nativos de cada zona.



Median en estos casos pérdidas económicas importantes, pero fundamentalmente debemos destacar que existen especies en riesgos de extinción, y los pocos sobrevivientes ven disminuido su número por estos episodios "sobrenaturales" que no pueden manejar y a los que se resignan.


En todos los casos los animales sufren y el dolor también los acompañan.


Tenemos una deuda pendiente y es que tanto para los humanos como para sus hermanos del reino animal deberían preveerse acciones de prevención y rescate en situaciones de catástrofes.



Salvar una vida es salvar a la humanidad
 
Leonardo Sepiurka

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