El pánico de los perros al ruido de los cohetes: ¿qué hacer?

*Con la llegada de las fiestas, comienzan los preparativos y todo es alegría para los miembros de la familia que esperan ansiosos sus regalos. Pero, por otro lado, para alguno de los caninos que también integran nuestros hogares, estas épocas son de pánico más que de festejos.
*Por el Prof. Leonardo Sepiurka M.V.

Con la llegada de las fiestas, comienzan los preparativos y todo es alegría para los miembros de la familia que esperan ansiosos sus regalos. Pero, por otro lado, para alguno de los caninos que también integran nuestros hogares, estas épocas son de pánico más que de festejos.

Sucede que así como algunos se asustan con los truenos durante las tormentas y otros ruidos fuertes y súbitos, el estampido de toda la parafernalia de la cuasi artillería que se ofrecen  para festejar la llegada del nuevo año, hace que los animales desconcertados ante lo inesperado, tiendan a huir desesperadamente para alejarse de la fuente del ruido que los aterra.

Lo sufren como tortura China, y nada más apropiado que esta aseveración, ya que fueron los chinos quienes inventaron la pólvora hace miles de años. Lo cierto es que la familia se va a festejar a lo de la tía o con los abuelos, y los animales permanecen sólos en la casa.

Cuando los festejos comienzan, azorados comienzan a buscar un lugar por donde escapar, y cavan en la tierra, o un colchón, se refugian en un placard o se sumergen en una bañadera, buscando una "madriguera" que los cobije. Pierden el control de sus actos ante la desesperación, destrozando objetos en busca del camino que los libere de su padecimiento.

En ocasiones no dudan en tirarse de un balcón, de la azotea o atraviesan rompiendo el vidrio de una puerta que los separa de la supuesta libertad. Cuando logran huir sin lastimarse, otros peligros los acechan, y pueden perderse para siempre o ser arrollados por vehículos durante su huida.

Basta tan solo imaginar como actuaríamos nosotros ante similar situación, y sin ser cobardes, deberíamos recordar aquella frase que dice "soldado que huye sirve para dos batallas".

Ciertamente no todos los perros son temerosos, y menos aquellos que cumplen funciones de perros de vigilancia, o de guerra, ya que todos los que acompañan a las fuerzas de seguridad son elegidos porque carecen innatamente de ese temor o son entrenados paulatinamente para manejarse en situaciones donde tiros y estallidos son moneda corriente.

Para quienes sí lo padecen, recomiendo consultar a su Veterinario de confianza para que los asesore con tiempo, pues existen tratamientos que requieren terapias preventivas prolongadas, u otras alternativas con abordajes psicofarmacológicos, homeopatía o florales, pero sepan que un sedante tan solo los atonta pero no impide que puedan escuchar los estampidos. Lo hacen pero sedados no pueden reaccionar, ya que aún poniendo tapones en sus conductos auditivos, parte del sonido también se percibe por la bulla timpánica, parte ósea de la caja del oído.

Les deseo paz y felices fiestas para todos los miembros de la familia, incluyendo a las mascotas.

Prof. Leonardo Sepiurka
 

Dejá tu comentario