El peaton vs. el conductor y un catálogo de culpas compartidas

*El dilema de siempre cuando salimos a la calle es el mismo: el peatón que protesta y el conductor, que también se enoja.
*¿Quién tiene razón? El relato de un conductor joven que también es un peatón de la gran ciudad de Buenos Aires.

Cuando camino por la calle siempre están por pisarme. Cuando manejo siempre estoy por pisar a alguien.

Los porteños realmente tenemos un serio problema en cuanto a las normas viales ya que sinceramente hacemos lo que queremos en la calle y no nos damos cuenta que hasta la vida peligra por nuestra prepotencia.


 


Las últimas encuestas reflejaron un triste porcentaje: el 48% de los muertos en accidentes viales son los peatones. ¿Pero quienes son los culpables? ¿Los conductores que no saben manejar? ¿O los peatones que no saben cruzar?


 


Soy Conductor

Suelo manejar muy esporádicamente, pero cuando lo hago, un simple viaje se puede transformar en una epopeya automovilística para no ir atropellando peatones en el intento. Porque encima los hay de todos los tipos: el que cruza a mitad de cuadra y no calcula las distancias; el que no puede esperar a que cambie el semáforo y cruza igual; y el que espera debajo de la vereda para que tengas que doblar muy abierto con el objetivo de no llevartelo puesto.

Además, lo peor de todo es que cada vez que uno les toca bocina para que se den cuenta de lo que están haciendo, te miran mal o te insultan en cuatro idiomas como si uno fuera el inconsciente y el bestia que está infringiendo las leyes.

"El peatón que cruce una calle o avenida por lugares no habilitados o no respete las luces del semáforo para cruzar es sancionado con multa de $ 25 a $ 100 pesos", dice el Código de Faltas de la Ciudad, aunque nadie lo tenga presente.

Soy Peaton

Sin embargo, por el otro lado, cuando camino por la calle, a veces corro para no perder la vida cuando en realidad no debería hacerlo. Debo decir que hoy en día, hay realmente conductores prepotentes que parece ser que no saben -cuando corresponde- que el peatón tiene prioridad al cruzar la calle por ser el más débil en la cadena de actores.

Por ejemplo, más de una vez me pasó que en esquinas donde no hay semáforos, voy a cruzar pero enseguida debo desistir y volver a la vereda porque veo que el auto -que todavía está a media cuadra-, definitivamente no piensa frenar. Incluso, encuentro esta intención de atropello en los colectivos que, con su tamaño y la velocidad del vehículo, parecería que quieren infundir miedo en los peatones como diciendo: “Flaco, ¿no ves que yo voy a pasar?”.

Aunque esto sea un constante conflicto, reconozcamos que peatones y conductores tenemos una culpa compartida; los dos vamos por el mal camino. ¿Por qué no cambiamos y vamos por lado bueno, respetando las normas de transito? Piénsenlo, si cambiamos podríamos hacer que todos seamos un poco más felices, pudiendo así caminar o manejar con la tranquilidad por la Ciudad.


 


Señor Peatón: ¿No podría esperar al semáforo para cruzar?


 


Señor Conductor: ¿Puede no tirarle el auto encima al peatón?

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