* Tatuajes y perforaciones no son un fenómeno nuevo. Pero, ¿qué mueve a los jóvenes a adornar su cuerpo de esta manera? * Todo parece indicar que usarlos depende de estados de ánimo y momentos particulares. Testimonios.
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Decir que el piercing está de moda es algo evidente hoy en día. Pero ¿simplemente es una moda o forma parte de una cultura que logrará perdurar a través de los años?
Así como los tatuajes fueron, y todavía lo son, una costumbre muy difundida entre los pueblos y culturas ancestrales, las perforaciones en el cuerpo también se remontan a la antigüedad (los indígenas de Asia, América y Asia sentaron precedentes). Al parecer, ésta práctica respondía en muchos casos a un rito que indicaba el paso de la infancia a la juventud.
Hasta hace un tiempo, quienes se hacían este tipo de adornos pertenecían a grupos marginales. Los aros y tatuajes también estuvieron vinculados a la rebeldía y agresión hacia el cuerpo. Sin embargo, actualmente, pareciera que las razones son otras. Los jóvenes los sienten como un símbolo de identidad.
“Soy dueña de mi cuerpo. Me gustan los aros porque se sienten cómodos y me divierten mucho”, dijo a minutouno.com Magui de 19 años que tiene aros en la lengua, el labio, la panza y los pezones, además de 3 tatuajes. Y añadió: “También siento que me ayudan a descargar tensiones. De hecho, cada piercing que me hago, marca mi estado de ánimo y refleja los cambios en mi vida”.
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Gabriel de 29 años, amante de los tatuajes pero también de los piercing (tiene uno en la ceja y otro en la lengua), sostiene que no se haría ningún tatuaje que no tenga que ver con su personalidad y que los aritos los siente como una parte más de su cuerpo. “Me los hice hace siete años y ni me acuerdo que los tengo”, explicó el aficionado.
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Silvina, de 23 años, luce muy contenta su arito en el ombligo. “En un comienzo puede que me lo haya hecho por una cuestión de moda. Pero ya pasaron seis años y la verdad es que no se me cruza por la cabeza sacármelo. Es más, cuando lo saco para cambiarlo por otro color o modelo, no reconozco mi panza sin el piercing, me siento rara”.
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