El "pisito de Montevideo" estaba en decadencia
- Es el próstibulo de la zona de Tribunales donde tomaron rehenes.
"El pisito de Montevideo", como se conoce el prostíbulo que hoy ganó fama por una extensa toma de rehenes, en los últimos meses había entrada en decadencia por el trato que recibían sus clientes, pese a sus tarifas "accesibles" y a su ubicación céntrica.
Así se interpreta de distintas opiniones expresadas por clientes y ex clientes en foros de Internet que sirven para orientar sobre los servicios que se prestan en ese lugar, muy conocido en el ambiente.
Las experiencias volcadas dentro de un "foro de acompañantes" resaltaron la "decadencia" en la que se encontraba el prostíbulo ubicado en Montevideo 497. "Hoy fue mi cuarta incursión en el privado de Montevideo y probablemente sea la última", se leía hoy en el comentario indignado de uno de los exponentes.
En esos portales, también se informaba sobre las chicas y sus cualidades, tales como "Cara", "Cuerpo", "Servicio", entre otros. Allí, varios clientes expresaban sus quejas por las reducidas dimensiones del lugar, como así también por el trato que se les había brindado.
Asimismo, muchas personas expresaron su descontento y la insatisfacción con la que se retiraban del prostíbulo ubicado en el tercer piso. "A mí no me dejó satisfecho, a pesar de que me trató muy bien y con muy buena onda, y yo le respondí de la misma manera", explicó uno de los hombres.
Al hablar sobre los precios a abonar por los servicios, los clientes los mencionaban por encima de los 40 pesos la hora, aunque en algunos casos se trataba de una tarifa más alta, de acuerdo con las especialidades requeridas.
A pesar de que muchos destacaban los atributos "orales" de las mujeres que trabajan en ese prostíbulo, la mayoría se quejaba de que la atención en los últimos meses había decaído. "Son departamentos divididos en muchas piezas, oscuros. Por lo general tienen un tipo que hace de seguridad", comentaron personas del lugar.
Aún así, según algunos vecinos del edificio, el tercer piso del inmueble tenía movimiento permanente, y en un día de trabajo "a full" llegaban a recaudar más de cinco mil pesos, según estimaciones obviamente imposibles de probar.
Otros vecinos, como Rolando, se quejaron de volanteros que ofrecían los servicios en plena calle, lo que molestaba por el lenguaje que se utilizaba en ellos. "Te dan volantes que dicen cosas como ´enjuague bucal a 9 pesos´", se quejó el hombre.
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